Budapest tiene dos caras: una formal, centroeuropea, clásica y elegante, y otra menos convencional, llena de gente joven, propuestas culturales de vanguardia, restaurantes a la última y lugares que el turista no espera encontrar allí.
Desde un hospital secreto de la guerra fría que vende como recuerdo máscaras de gas (¡auténticas!) hasta los famosos “bares de ruina”, instalados en edificios a punto de la demolición y llenos hast...




















Budapest es un paraíso para los viajeros con ganas de explorar.





















































