
Lo que uno precisa, dice Delibes, no son tanto perdices y truchas como sol y aire puro; en una palabra: respirar.
En esta ocasión, el "cazador innato" que es Miguel Delibes nos habla de la pesca, otra de sus aficiones, contándonos sus salidas por los ríos castellanos -el Órbigo y el Rudón principalmente- durante las temporadas comprendidas entre 1972 y 1976. Una vez más nos deleita con la minuciosidad de sus descripciones mezcla de humor y de la más refinada belleza, el cuidado por el detalle y la fluidez y espontaneidad de su riquísimo lenguaje, quedando patente siempre su amor y profundo conocimiento de la naturaleza, así como su preocupación por los peligros que la acechan.
Valladolid, 1920 | Valladolid, 2010
Miguel Delibes se dio a conocer como novelista con La sombra del ciprés es alargada, premio Nadal 1947. Entre su vasta obra narrativa destacan Mi idolatrado hijo Sisí, El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario, Las guerras de nuestros antepasados, El disputado voto del Sr. Cayo, Los santos inocentes o Señora de rojo sobre fondo gris. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1955), el Premio de la Crítica (1962), el Premio Nacional de las Letras (1991) y el Premio Cervantes de Literatura (1993). Desde 1973 es miembro de la Real Academia Española. Ediciones Destino está llevando a cabo la publicación de sus Obras completas.
Lo que uno precisa, dice Delibes, no son tanto perdices y truchas como sol y aire puro; en una palabra: respirar.
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