Las redes sociales, aunque estén de moda, no son una moda. Tal vez, las que no se basen en criterios de sostenibilidad presididos por la verdad de los contenidos y de las informaciones, desaparecerán. La mayoría de las que ya conocemos, con algunos ajustes, serán las grandes influenciadoras en la toma de decisiones por internet.
Las personas que quieran influir, además de la relación directa y personal en vivo y en directo, tendrán que estar, lo quieran o no, en las redes sociales. La nueva realidad creada con el nuevo panorama digital hace que tengas que estar ocupando, de forma inteligente, un espacio que si no lo haces tú, lo ocuparán otros.
Dicho esto, no se trata de “estar” sino de participar y contribuir con una estrategia definida encaminada a conseguir unos objetivos que refuercen tu marca personal a través de diferentes vehículos de comunicación que, como la influencia, presenta dos caras.
La censura entendida como el “no acceso” a los medios tradicionales de prensa, radio y televisión para las personas, influyentes o no, ha dado paso a una libertad total de llegar a “todo el mundo” basada en el individuo como “medio de comunicación en sí mismo” gracias a la nueva imprenta digital que es internet.
El “no llegar” a los demás ya no se puede culpar a los medios periodísticos sino a nosotros mismos.
Las redes sociales están ayudando a democratizar la influencia desde el punto de vista personal y colectivo. Los mensajes, para comunicarlos, ya sólo dependen de ti y tu ingenio para sobresalir en un complejo territorio de autopistas donde existe, ya, excesiva circulación y conductores multidisciplinares que tratan de posicionarse en un ranking de visitas y, de forma aspiracional, en otro de influencia.
Las redes sociales que no te aporten o cautiven tu tiempo y tu mente “a cambio de nada” o, lo que es peor, insatisfacciones sucesivas, pueden causarte disfunciones que afecten a tu capacidad relacional. El factor tiempo es fundamental y, por tanto, piensa más que nunca en la economía de espacios. Recuerda, como decía Henri Poincaré, cuando estés twitteando que “una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos”.
La influencia 2.0, para que triunfe, debe pasar inevitablemente por conocer muy bien tu público. Los caminos elegidos, a través de twitter, linked IN, facebook y otros, serán mejor o peor para ejercer tu influencia si sabes realmente a quién te quieres dirigir para que te “compren” tu mensaje intelectual con valor añadido.
Lo demás, por muchos “amigos” o “contactos” que tengas te podrá valer para posicionarte mejor entre buscadores, para recuperar a algún viejo amigo o para que te contacte un headhunter, pero para influir no te olvides nunca que siempre tienes que tener muy bien pensada la estrategia y la inmensa mayoría de las veces las personas que utilizan las redes sociales no emplean ninguna estrategia sino sencillamente el viejo principio de acción-reacción o de estímulo-respuesta
Enrique Alcat, autor del libro "¡Influye!"
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