12 libros adelantados a su época que te harán ver las cosas de otra forma

Uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, Erich Fromm, solía decir que «la creatividad requiere tener el valor de desprenderse de las certezas». Y de eso va el post de hoy, de autores y autoras que decidieron romper el molde ya fuera en estilo, en valores, creando géneros incluso o imaginando sociedades que aún ni existían. 

Si te apetece sumergirte con nosotros en un mundo literario repleto de posibilidades y de revoluciones, no te pierdas estos 12 libros adelantados a su época que te harán plantearte las cosas desde otro punto de vista. ⤵️


1) 1984

Escrita en 1948, esta novela es una de las críticas más feroces que jamás haya recibido cualquier forma de totalitarismo. Y precisamente su vigencia es la que hace de esta obra de George Orwell un clásico escalofriante. 

Londres, 1984: el Gran Hermano controla hasta el último detalle de la vida privada de los ciudadanos. Winston Smith trabaja en el Ministerio de la Verdad reescribiendo y retocando la historia para un estado totalitario que somete de forma despiadada a la población, hasta que siente que no quiere contribuir más a este sistema perverso y decide rebelarse.

Los mecanismos de control de la sociedad orwelliana recuerdan a los del nazismo y el estalinismo, y su magnífico análisis del poder y de la manipulación de la información la convierten en una novela de una vigencia estremecedora. Además en la era de las redes sociales y la tecnología inteligente, la sensación de hipervigilancia es quizás más presente que nunca. 

Por todo ello no deja de asombrarnos cómo muchos de los fenómenos que imaginaba Orwell en 1948, siete décadas más tarde, estén presentes en nuestra sociedad. 


2) Cumbres borrascosas 

Emily Brontë falleció muy joven, dejando tan sólo una novela, y aún con ese poco tiempo para crear la autora nos legó una de las obras más trascendentes de las letras inglesas. 

En palabras de la gran Virginia Woolf, «con un par de pinceladas Emily Brontë podía conseguir retratar el espíritu de una cara de modo que no precisara cuerpo; al hablar del páramo conseguía hacer que el viento soplara y el trueno rugiera». Y con esa precisión quirúrgica su prosa, Brontë nos entregó la épica historia de Catherine y Heathcliff. 

Situada en los sombríos y desolados páramos de Yorkshire, Cumbres borrascosas constituye una asombrosa visión metafísica del destino, la obsesión, la pasión y la venganza. Publicada por primera vez en 1847, un año antes de morir su autora, esta obra rompía por completo con los cánones del «decoro» que la Inglaterra victoriana exigía a toda novela y ofrecía al lector una larga y extraordinaria descripción de los actos y problemas psicológicos de unos seres locos o perversos que arrastran una existencia mísera y maléfica. 

Por eso sin duda Emily Brontë merece tener un lugar destacado entre los clásicos más rompedores.


3) La mano izquierda de la oscuridad

En esta lista tenía que estar por supuesto Ursula K. Le Guin, uno de los mayores referentes en la literatura fantástica. 

«Escribiré mi informe como si contara una historia, pues me enseñaron siendo niño que la verdad nace de la imaginación». Así comienza su relato Genly Ai, enviado al planeta Gueden —también llamado Invierno por su gélido clima— con el propósito de contactar con sus habitantes y proponerles unirse a la liga de planetas conocida como el Ecumen.

Los guedenianos tienen una particularidad que los hace únicos: son hermafroditas, y adoptan uno u otro sexo exclusivamente en la época de celo, denominada kémmer. En Invierno, Ai contacta con Estraven, un alto cargo que le mostrará cuán diferente puede llegar a ser una sociedad donde no existe la diferenciación sexual.

No hace falta que ahondemos mucho más en la relevancia y pertinencia, en 2021, de los temas que trataba Le Guin en esta novela de 1969 y que sigue siendo una de las obras más relevantes en el género fantástico. 


4) Frankenstein 

Pocos monstruos habían sido tan humanos hasta que conocimos a Frankenstein, la creación de Mary Shelley. Y hay mucho de revolucionario tanto en la novela como en su autora. 

Dicen las crónicas históricas que en la suiza Villa Diodati, en 1816 y durante una noche de tormenta, los amigos Lord Byron, Mary Wollstonecraft (más tarde Mary Shelley), Claire Clairmont, Percy Shelley y John Polidori se retaron a escribir el relato más aterrador. La historia ganadora sería Frankenstein o el Prometeo moderno y tendría que ser publicada bajo pseudónimo porque no se concebía que una mujer pudiera haber creado tal obra. En la reedición del libro, en 1823, Shelly dejó de lado el pseudónimo y firmó con su nombre, cosa que creó bastante revuelo y dudas, y la sociedad atribuyó la obra a su ya marido Percy Shelley. Cuando en 1831 se publicó la versión definitiva de Frankenstein, Mary Shelley hizo constar en el prólogo que ni la idea ni los sentimientos siquiera de sus personajes pertenecían a Percy. 

Y en cuanto a la novela en sí, se convirtió en todo un fenómeno que forma parte ya de la cultura popular y que se ha reinterpretado decenas de veces en la pantalla por lo atractivo de los dilemas que plantea. Como dice el propio protagonista, Frankenstein: «¡Creador insensible y despiadado! Me otorgasteis sensaciones y pasiones, y luego me arrojasteis al mundo para desprecio y horror de la humanidad». El sufrimiento de este monstruo nos es más común de lo que pareciera a simple vista. 


5) Orgullo y prejuicio 

«Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una notable fortuna necesita una esposa»

A partir de aquí, claro, el debate está servido. Y por eso nos encantan Orgullo y prejuicio y la obra en general de Jane Austen, una artista que como dice este post, se adelantó a su época y planteó roles para la mujer que se escapaban de lo tradicional. Sólo hace falta conocer a Elizabeth Bennet, la protagonista de la novela que os comentamos. 

Su inolvidable historia con Mr. Darcy es un magnífico reflejo de la pugna de miles de mujeres, en aquella época y aún en la nuestra, por cumplir con las expectativas que hay sobre ellas y que sin embargo no coinciden con sus ambiciones personales. El desenlace, aunque conocido por la elevada fama de la obra, no lo comentaremos demasiado para evitar spoilers si aún no has disfrutado de esta obra. Y de su maravillosa ironía, tan característica de las obras de Austen. 


6) La máquina del tiempo 

Y pocos inventos nos han fascinado a lo largo de las décadas como la máquina del  tiempo, clave en películas tan populares como la saga Regreso al futuro que protagonizó Michael J. Fox. La capacidad de viajar en el tiempo ofrece tantas posibilidades, en nuestra narrativa personal pero también en una lectura a gran escala, que nos resulta imposible apartar los ojos de este hipotético escenario. 

La cita literaria en este caso es con H. G. Wells, uno de los padres de la ciencia ficción y quien nos sirvió la obra pionera de los viajes en el tiempo nada más y nada menos que en 1895. 

A finales del siglo XX, un hombre idea una máquina con la que asegura poder viajar en el tiempo. Ante la incredulidad de los científicos de la época, el Viajero del Tiempo consigue llegar al futuro, donde, tras una serie de aventuras, aterrizará a un mundo aterrador habitado por unos seres extraños llamados Eloi y Morlocks. Y, si sois seguidores de la ciencia ficción, seguro que en alguna que otra ocasión os habréis encontrado el nombre de "morlocks" u otras deformaciones. No en vano H. G. Wells es una de las piezas angulares del género y, claro, no podían faltar los homenajes del género a su obra. 

Y una curiosidad: Wells, en su obra de 1899 Cuando el dormido despierte, describe unas puertas automáticas que se alejan mucho de los mecanismos que existían en su tiempo. Poco sabía Wells que en 2021 las puertas automáticas serían parte de nuestra vida cotidiana. 


7) Los viajes extraordinarios de Julio Verne 

Más de setenta novelas constituyen la serie Los viajes extraordinarios de Julio Verne, sin duda un autor con una mente extraordinaria y propulsor de una divulgación científica que se escapaba a la figura tradicional del escritor en su época. 

Junto a él los lectores dieron la vuelta al mundo en 80 dias o imaginaron cómo pisar la Luna, cuando eso aún era un imposible. A lo largo de los relatos de Verne nos encontramos con ideas visionarias que tardarían en llegar a ser una realidad pero que, hoy, aquí están:  los cohetes, los tanques, el aire acondicionado, las videollamadas o la conquista de los Polos. 

Nacido en la época de la revolución industrial, Julio Verne tenía un interés latente en la tecnología y en las posibilidades que podía ofrecer a la humanidad. Y esa capacidad de imaginación es la que nos atrapa cuando leemos sobre viajes submarinos de miles de leguas donde hay animales gigantes que nos podrían devorar. Es el poder la ciencia unido a la imaginación. 

Lo más curioso de este caso sea seguramente el hecho de que el escritor pasó la mayor parte de su vida sin salir de su país, viajando tan solo a través de la lectura. Algo que seguimos haciendo hoy a través de su fascinante legado literario. 


8) La naranja mecánica

Y ésta es sin duda una lectura tan incómoda como fascinante. Porque se centra en la violencia. Aunque va más que de eso, este clásico de la ciencia ficción que nos regaló Anthony Burgess

La naranja mecánica cuenta la historia de Alex y su cuadrilla de amigos, unos jóvenes que se mueven cómodamente en un mundo de crueldad y destrucción. Alex tiene los principales atributos humanos: amor a la agresión, amor al lenguaje, amor a la belleza. Pero es joven y no ha entendido aún la verdadera importancia de la libertad, la que disfruta de un modo violento. En cierto sentido vive en el Edén, y sólo cuando cae, parece capaz de llegar a transformarse en un verdadero ser humano.

No contaremos mucho a partir de aquí porque forma parte de la magia de esta obra. Y no os la queremos estropear. Pero la lectura que Burgess hace de la sociedad es sin duda muy incisiva y no le falta actualidad. El libro fue publicado en 1962 y la adaptación cinematográfica que haría Stanley Kubrick unos años más tarde tampoco tiene desperdicio. Preparáos, eso sí, a asomaros a una realidad incómoda. 


9) Mujercitas

«—Yo intentaré ser lo que él llama una “mujercita”, y procuraré no ser tan tosca e indomable y cumpliré con mis obligaciones en casa en lugar de querer estar siempre en otra parte —explicó Jo, convencida de que dominar su temperamento era una misión mucho más ardua que la de mantener a raya a unos cuantos rebeldes sureños». 

Y por pasajes como éste es por lo que debemos leer Mujercitas si no lo hemos leído ya. Porque el de Louisa May Alcott es sin duda uno de los libros más populares e influyentes de la tradición literaria norteamericana.

Gracias a la edición de Austral podemos acercarnos a las aventuras de las cuatro hermanas March a través de la traducción de Gloria Méndez, que recupera el texto de la primera edición de la obra, publicada entre 1868 y 1869, y mantiene intactos el vigor y la contundencia de la historia. 

Jo, Meg, Amy y Beth están transicionando a la edad adulta y hay muchos corsés sociales que deben empezar a manejar. Aunque no siempre serán las 'mujercitas' que se espera que sean y los deseos personales de cada una de las hermanas March pugne por triunfar en un contexto opresivo. La autora Louisa May Alcott conoce bien estas pugnas ya que la novela se basa en las vivencias de su infancia, en la ciudad de Concord, Massachusetts. 


10) La señora Dalloway 

Clarissa Dalloway es una mujer de cincuenta y dos años de la alta sociedad londinense, casada con un diputado conservador del parlamento británico y madre de una hija adolescente. Un día de junio de 1923, se prepara para dar una fiesta en su casa aquella misma noche. Allí se rencontrará con amigos que hace muchos años que no ve. Mientras pasea por las calles londinenses ultimando los preparativos, Clarissa se encuentra inmersa en sus propios recuerdos y examina las decisiones que ha tomado a lo largo de su vida, como su romance de infancia con Peter Walsh.

Pasado, presente y futuro se entretejen en este relato que, a través de las complejas vidas interiores de sus personajes, consigue explorar los límites de la experiencia humana así como reivindicar la condición femenina. Por ello La señora Dalloway se ha convertido en una de las novelas más revolucionarias e imprescindibles del siglo XX.

Y su autora, Viriginia Woolf, debe de estar en nuestro mapa también por otra obra: Una habitación propia, la contribución de una exquisita narradora al siempre polémico asunto del feminismo. Desde su condición de escritora reflexiona sobre el espacio que les ha sido concedido en la Historia y pone en perspectiva la cuestión del género en un sentido amplio. De obligada lectura. 


11) Crimen y castigo 

La historia de un doble crimen cometido por un joven y su subsecuente lucha interna con sus emociones y sus delirios. Con esta trama tan poderosa Fiódor Dostoievski nos sumerge en una de las grandes obras maestras de la literatura rusa.

Publicado en 1866, Crimen y castigo pone el altavoz a un tema tan interesante como incómodo, ajeno pero a la vez cercano siempre que ponemos las noticias y sabemos de asesinatos y otros crímenes. ¿Seríamos capaces de matar? ¿Qué nos frena? ¿Se puede vivir con un hecho así? La novela explora todos estos asuntos en profundidad, llevando al lector en un viaje psicológico junto al protagonista y haciéndonos sentir su agotamiento mental según avanza la obr

Como señala Carlos Pujol en el prólogo, «los personajes no se parecen a nosotros, y no obstante nadie nos habla más adentro que ellos, nadie se parece más a nuestra última verdad». Da igual si este libro fue escrito hace 155 años porque sigue siendo un viaje alucinante a nuestra parte más oscura como individuos. 


12) Alicia en el país de las maravillas

Estás a punto de entrar en el mundo de Alicia, el más extraño y asombroso, disparatado e insólito que hayas conocido y que jamás vas a olvidar. Si te sumergiste en él de pequeño. seguro que a día de hoy forma parte de ti. Y si eres adulto y aún no te has adentrado por el hueco del árbol, te invitamos a que descubras uno de los clásicos imprescindibles de la literatura universal. 

En el mundo que ideó Lewis Carroll los gatos desaparecen sonrientes, las reinas tienen ejércitos de naipes, los conejos visten chaleco y te apremian para que los sigas. Y si los sigues, caerás por el agujero de su madriguera hasta aterrizar en el País de las Maravillas. Allí, las reglas que conocemos no funcionan. 

Y seguramente por eso la historia ha fascinado a lectores de todas las edades y todos los lugares, invitándonos a imaginar y a jugar. Carroll, matemático y lógico de profesión, pone del revés las reglas de la lógica y despliega ante nosotros un universo donde el absurdo, el sinsentido, la magia y las paradojas se convierten en las protagonistas. 


Después de este viaje por lugares inexistentes y tecnologías inventadas antes de tiempo, sólo nos queda confirmar lo que decía Erich Fromm, que la creatividad precisa del valor de deprenderse de la certeza. Porque sólo cuando los autores se lanzan al vacío es cuando las posibilidades de verdad se multiplican.

Gracias a ello tenemos obras como las que recogemos en este post, libros y autores que se adelantaron a su tiempo y crearon más allá de todo prejuicio y de toda norma. Y, como lectores, no podríamos disfrutar más de este regalo. Leemos. ❤️

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