Entrevistamos a la psiquiatra Anabel Gonzalez con motivo del Día Mundial de la Salud Mental

"La idea de poder perder el control de nuestra mente no nos gusta, y por ello muchas veces rechazamos a las personas que sufren estos problemas"

El 10 de octubre es el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que nacía en 1992 para equiparar la importancia de la salud mental con el bienestar físico. De hecho según datos de la Organización Mundial de la Salud una de cada cuatro personas tiene, ha tenido o tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida. Y todos nos podemos ver afectados por este tipo de dolencia, sin importar nuestra procedencia o estilo de vida. 

Para saber un poco más sobre los retos a los que se enfrenta la salud mental hemos compartido algunas preguntas con Anabel Gonzalez, psiquiatra, psicoterapeuta y autora de los libros Lo bueno de tener un mal día, Cuando el cuerpo hablaLas cicatrices no duelen⤵️

Este año el Día Mundial de la Salud Mental en España se celebra con el lema La salud mental, un derecho necesario. ¿Crees que aún no se considera la salud mental un derecho como puede ser la salud física? 

Realmente creo que la salud mental y física no son dos cosas diferentes. Cada vez más, la investigación nos muestra cómo nuestra salud emocional repercute en nuestra respuesta inmunitaria y en el desarrollo de muchas enfermedades. A su vez, sufrir problemas físicos tiene importantes consecuencias en nuestro estado emocional. Esta división es artificial. Sin embargo, las enfermedades mentales, como no se ven, hacen más fácil que no las veamos (o que no las queramos ver). Por ello es fundamental subrayar que existen, y que tienen consecuencias muy importantes en la calidad de vida de las personas.

¿Crees que existe cierto tabú en torno a la salud mental? ¿A qué crees que se debe?

Hay un estigma en torno a la locura, por una parte, que la ha asociado a violencia, o a todo aquello que nos resulta extraño y en cierto modo aterrador. La idea de poder perder el control de nuestra mente no nos gusta, y por ello muchas veces rechazamos a las personas que sufren estos problemas. Otra versión de esto es la fascinación, a veces morbosa, con la que se aborda esta temática en películas y series de televisión, que han contribuido mucho a una versión muy estereotipada y alejada de la realidad de lo que son las enfermedades mentales graves.

Si vamos a otro tipo de problemas, como la ansiedad o la depresión, aquí parte del problema viene de que asociamos esto con «ser débiles», o con «falta de voluntad». Los mensajes de lo que podríamos denominar «autoayuda fast-food» no han ayudado mucho, ya que con frases como «si quieres, puedes» convierten problemas tan complejos como la depresión en algo que se soluciona únicamente con una decisión firme de que desaparezca. 

Todo esto puede hacer que muchas personas se avergüencen de hablar de sus problemas, o se haga más difícil para ellos pedir la ayuda que necesitan.

El caso de Simone Biles en los Juegos Olímpicos fue muy comentado a nivel social, y la atleta ha sido incluida en el Top 100 de mujeres influyentes de la revista Time de este año. ¿Están cambiando las cosas? 

Las cosas llevan tiempo cambiando. La imagen de hace décadas de la psiquiatría como algo asociado a la locura poco tiene que ver con el tipo de consultas que vemos actualmente. Se habla mucho de enfermedad mental y de problemas emocionales, demasiado incluso. Los mensajes relativos al bienestar emocional pueblan las redes sociales y las publicaciones generalistas, aunque esto produce también un cierto efecto de desinformación. Pero sí, podríamos decir que los problemas mentales se ponen más abiertamente sobre la mesa, con toda normalidad, y esto es bueno. 

En tu libro Lo bueno de tener un mal día dices que aprender a manejar nuestras emociones es imprescindible para tener una buena salud mental. ¿En España se nos da bien eso de la gestión emocional? 

Probablemente hay más variabilidad de unas personas a otras que elementos comunes. Podríamos decir que en algunos países hay un estilo cultural de regular las emociones, y el nuestro tiene algunas ventajas. Somos más abiertos hablando de lo emocional, y recurrimos más al grupo social, frente a otras culturas que tienden a suprimir la emoción o ser más individualistas. También hay cosas que igual no nos benefician, como la tendencia a entrar en bucles de queja improductiva, pero nadie es perfecto.
 

¿Nos puedes dar tres claves que consideres esenciales para empezar a trabajar en mejorar nuestra salud mental? 

Es difícil resumir en tres frases, pero podrían ser estas:

  • Hablar de nuestras emociones es bueno para nosotros, ayuda a regularlas y a adquirir perspectiva
  • Controlar o evitar nuestras emociones a medio plazo las empeora, nos interesa más pensar en cómo cuidarlas
  • Tener en cuenta a los otros, cuidar de nuestras relaciones, previene los problemas de salud mental y ayuda muchísimo cuando estos se presentan

Por supuesto, todo ello es una gran simplificación, habría muchos detalles que matizar. 


En estos apuntes de buenas prácticas tenemos un excelente lugar para empezar a cuidar de nuestra salud mental. Y sobre todo tenemos muy presente que hoy sabemos mucho más de lo que se sabía en 1992, cuando se instauró el Dia Mundial de la Salud Mental... pero que sabemos mucho menos de lo que sabremos mañana. 

El campo de la psicología y la psiquiatría es un campo en constante crecimiento y creemos firmemente que, cuanto más sepamos sobre nuestros problemas, mejor los podremos afrontar. Y como decía Anabel Gonzalez, es incluso mejor si somos conscientes de que la salud mental es un problema que nos afecta a todos y no una carga que debamos llevar en solitario. De hecho la también psiquiatra Marian Rojas apunta en la misma dirección: «cuando uno se encuentra aislado, entra en estado de alerta», afirma, y acciones tan sencillas como un abrazo o una sonrisa bajan automáticamente los niveles de cortisol, la hormona responsable del estrés. Por eso tenemos muy presente que nuestar salud física y emocional tienen una estrecha relacion y debemos cuidar de ellas de forma activa. 

Así que nosotros vamos a celebrar el Dia de la Salud Mental hablando, leyendo, compartiendo, actualizando nuestros conocimientos, dando un primer paso en busca de apoyo si creemos que podemos estar sufriendo una enfermedad mental, leyendo aún más libros y dando visibilidad a un asunto, el de la salud mental, que nos afecta a todos. 

Por nuestra parte te dejamos algunas lecturas que pueden ser un excelente punto de partida para empezar a mimar tu salud mental igual que cuidas de tu cuerpo con dieta y gym. ;) 

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