Reseña de El Año de las Brujas

Hay menos libros de los que parece sobre bosque encantados. En muchos se menciona de refilón que existe uno, pero pocos ofrecen una inmersión detallada y una explicación satisfactoria de cómo y por qué ese bosque está dominado por lo sobrenatural.

“El año de las brujas” es uno de esos libros. El bosque y sus presencias se contraponen a una sociedad rígida y patriarcal, fuertemente jerarquizada y reminiscente de grupos religiosos extremistas reales. La protagonista, Immanuelle, se siente dividida entre ambos mundos, ya que ha sido criada en Bethel y ha aceptado sus duras costumbres, a pesar de que muchas de ellas le parecen injustas; en Bethel están todos sus seres queridos. Si embargo ella va descubriendo que pertenece a una estirpe de mujeres poderosas, algo que siempre se le ha ocultado, y siente el deseo de conocer ese legado, que forma parte de su propia identidad.

La escritura es sugestiva y emplea herramientas literarias y poéticas, especialmente en los momentos en los que la protagonista se adentra en el bosque o sufre alteraciones de la consciencia. Este efecto realza la distorsión de la normalidad que se produce en esas situaciones, y es uno de los grandes logros de la novela.

Se trata de un libro con protagonista absoluta, y todo lo que se percibe en él está condicionado por la personalidad y las experiencias de Immanuelle. Esta es todo lo contrapuesta al mundo de Bethel y “oveja negra” que podría ser, incluso antes de descubrir la herencia de su madre y abuela (esta última, mi personaje preferido del libro, a pesar de todos sus matices). Es difícil no identificarse con Immanuelle y su diferencia. No se siente particularmente femenina ni atractiva en un mundo don de la polaridad de género está exacerbada. Ha aprendido los dogmas y los considera verdaderos, pero desconfía de los seres humanos que los encarnan y no duda en enfrentarse a ellos cuando tiene ocasión.

En el núcleo de la maldad de los representantes de lo divino en la tierra, se ubica una cuestión de la mayor gravedad, que también está presente en nuestra realidad social. Me ha parecido valiente y necesario el énfasis en ese punto clave del daño patriarcal. También hay pocos libros que hablen de ello.

“El año de las brujas” es una historia que engancha, especialmente a medida que se acerca el final. Contiene una historia de amor tratada de manera poco idealizada, verosímil y realista respecto al entorno narrado. Pero sobre todo me ha parecido importante por la proeza de retratar un mundo sectario y extremista en el que los planteamientos de los líderes no son una absoluta farsa, como suele suceder. Es decir: se trata de una historia no polarizada entre el bien y el mal, sino llena de matices. Y la protagonista es el personaje perfecto para mostrar ese abanico ético y emocional, puesto que lo encarna ella misma.

Reseña de Sofía Rhei.


OTROS LIBROS SOBRE BRUJAS:

Valora este artículo