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Planeta Manga, el ‘big bang’ de una nueva constelación de autores del cómic

La revista ‘a la japonesa’ de Planeta Cómic ha creado un ecosistema propicio para la irrupción y consolidación de talentos como Ana C. Sánchez o Luis Montes  / por ÓSCAR SENAR

¿Podría funcionar una revista al estilo de la Shonen Jump en España? ¿Una publicación trimestral de más de 300 páginas con historias realizadas exclusivamente por autores españoles? El 14 de octubre de 2019 es muy probable que muchos aficionados, entre los que me encuentro, hubiéramos arqueado una ceja escéptica ante estas preguntas y hubiéramos recomendado apostar por otra cosa. Los más viejos del lugar guardábamos el recuerdo de la Shonen Magazine, el loable pero fracasado intento de lanzar un producto ‘a la japonesa’ en los años 90, la década del prueba-error en la edición de manga en nuestro país. El 15 de octubre de 2019, con tres décadas de experiencia a sus espaldas en esto del manga, Planeta Cómic sacaba Planeta Manga, y desde ese primer número dejó claro que no solo era posible un producto así, sino que escondía un potencial que trascendía sus páginas.

Ese primer número de Planeta Manga presentaba ya dos de sus grandes éxitos: Alter Ego, de Ana C. Sánchez, y Gryphoon, de Luis Montes. Son dos obras muy diferentes, pero con algo en común: a pesar de su gran calidad, difícilmente hubieran encontrado un sencillo acomodo en el mercado español si hubieran saltado sin red. Y es que, aunque ya es habitual debutar directamente con un tomo, el camino más natural es contar, como ocurre en Japón, y pasaba en los años 80 en España, con el respaldo de una revista; una plataforma periódica que permite a los dibujantes presentar sus ideas y pulirlas en función de la respuesta del público.

La prueba definitiva de que el modelo funciona es que tanto Alter Ego como Gryphoon van a recopilarse en tomos. Ambas son ejemplo también de la diversidad que tiene cabida en Planeta Manga: la primera es un yuri, un romance entre chicas que es también un precioso relato de camino a la madurez; la segunda es un shonen de aventura y fantasía en estado puro, con una protagonista que rebosa carisma.

La fuerza de la diversidad

La revista ha ido evolucionando desde esa primera entrega. Han continuado series como Wing de Senshiru, o Good Game, de Blanca Mira y Kaoru Okino, pero se ha abierto a nuevas propuestas de largo aliento como Backhome, de Sergio Hernández y Toni Caballero, ciencia ficción survival que entronca con la mejor tradición de ese género. Cada nueva entrega ofrece además la sorpresa de toparte con one-shots de gran nivel, que dejan con ganas de más de sus autores, como Dreamy Pink, de Numoris, o Mi ángel de la guarda, de Carles Dalmau, por citar un par publicados en el nº5.

Junto a todos esos nuevos nombres, que se van quedando en la memoria, aparecen firmas de dibujantes consagrados que “juegan” al manga con resultados más que notables. Ahí están Santi Casas, Ana Oncina, Sara Soler, Alfonso Casas o el más obvio Ken Niimura, que dan prueba de su versatilidad.

Podríamos extendernos mucho sobre las muchas implicaciones positivas que tiene la publicación de Planeta Manga para el cómic español, pero nos vamos a despedir fijando la atención en quizás la más importante: ofrece un buen rato de entretenimiento de calidad por apenas 4,95 euros por entrega, lo que la convierte en una máquina de crear afición por el cómic y el manga.

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