Entrevista a Claudio Stassi (novela gráfica NADA)

Después del éxito de LA CIUDAD DE LOS PRODIGIOS (Eduardo Mendoza) vuelves a adaptar una novela clásica ambientada en Barcelona, NADA de Carmen Laforet. ¿Qué similitudes y diferencias han tenido ambas versiones?

Los dos libros son las dos caras de la misma moneda. Por un lado, en La ciudad de los prodigios, tenemos la Barcelona negra de la época de la exposición universal, una historia sombría, que marca el lado oscuro de la ciudad condal. En Nada, descubrimos el lado humano de una familia que vive la época posguerra civil, en pleno régimen franquista, con sus dificultades económicas y sociales. Mientras en La ciudad de los prodigios he utilizado mucho más negros en las páginas, jugando con luces y sombras porque la ciudad es la verdadera protagonista, en Nada los protagonistas necesitaban una fuerte caracterización, menos negros y más expresividad en los personajes. 

 ¿Cómo surgió la posibilidad de adaptar a Carmen Laforet y qué sentiste cuando supiste que ibas a hacerlo? ¿Conocías la novela antes?

Había regalado ese libro a mi mujer y ella cuando lo terminó me dijo que de ese libro yo haría una gran adaptación. Me reí, pero ella estaba muy seria. Así que le hice caso, como siempre (risas). En dos días terminé de leer la novela y al día siguiente estaba ya hablando con mi editor, David Hernando, para trabajar en esta nueva aventura. 

¿En qué te inspiraste para crear la imagen de los personajes? ¿Y las ambientaciones? ¿Cómo te documentaste?

Cuando dibujo unos personajes de una nueva historia, me dejo llevar por el carácter que transpiran en los diálogos, los actos que llevan a cabo en la historia y lo primero que hago es buscar en mi memoria. Personas que he conocido, familiares, amigos, gente de la calle, vecinos...A veces empiezo por allí, luego. Poco a poco, en la fase de estudio de los personajes puede que cambien, pero a veces se quedan tal y como salieron a la primera. 

Andrea me costó mucho dibujarla, en la expresividad de esta chica tenía que poner timidez, preocupación, curiosidad, gana de vivir y miedo al mismo tiempo. Me inspiré a una foto de mi madre de joven, luego poco a poco empezó a tomar forma y a ser la que está en las páginas. 

Para esta obra, también eres guionista, además de ilustrador. ¿Cuál ha sido tu circuito de trabajo?

Respetar la novela de Carmen Laforet ha sido el punto principal. He dividido la historia en varios capítulos, marcando bien los momentos de máxima tensión, diluyendo en más páginas momentos fundamentales de la historia. Me he decidido por una narración lenta, hecha de miradas entre personajes, de panorámicas, de momentos íntimos y personales. Como una sinfonía lírica, que empieza poco a poco antes de llegar a su Réquiem final. 

Las imágenes de NADA a toda página nos parecen obras de arte para enmarcar ¿Cómo decides para el curso de la narración si haces una ilustración a página completa o una panelada?

Muchas gracias por tus palabras ? La verdad es que a veces las planteo en fase de guion, pero muchas veces revoluciono el texto y lo cambio, soy muy instintivo y si veo que aquella imagen funciona mejor en una splash page, sé que tengo que hacerla de aquella manera. Creo que narrativamente es útil al lector para entender mejor que está pasando en la historia. 

¿Qué papel tiene el coloreado en esta historia? ¿Hay colores con implicaciones específicas?

Quería un color que fuese protagonista como la línea que marca la figura de los personajes o del fondo.  Un color que de alguna manera recuerde al de La ciudad de los prodigios, pero más claro, más luminoso. Con más detalles cromáticos. Está claro que, si pongo menos negros, el color se convierte en una pieza fundamental de la narración. Eso lo tenía muy claro desde principio, pero tampoco quería alejarme mucho de los cromatismos de adaptación de Eduardo Mendoza, porque las dos historias se desarrollan en Barcelona y esta ciudad tiene unos colores únicos, brillantes que espero haber captado en mis páginas. 

¿Te afectó la pandemia a la hora de trabajar en NADA?

Es una pregunta difícil, no sabría contestarte. Estamos viviendo tiempos difíciles, de incertidumbre, con preocupaciones para nuestros familiares, amigos, cercanos y lejanos. Yo empecé a trabajar en las páginas de Nada justo poco después del primer confinamiento. Estábamos en casa con mi mujer y mi hija y la primera preocupación era hacer que nuestra hija no perdiese la sonrisa, que pudiese vivir con las menos preocupaciones posibles aquellos meses. Decidí canalizar todos mis miedos, preocupaciones, dolores, rabia en este trabajo. Lo di todo. Era “El libro que saldrá cuando todo eso se acabe”, tenía que darlo todo, para los lectores, para mi familia y por respeto a Carmen Laforet.  

Tras La ciudad de los prodigios y Nada, ¿qué balance haces de la colaboración con Planeta?

Estoy muy a gusto trabajando con Planeta y con toda la gente que trabaja en Planeta Cómic. Desde el minuto cero noté mucha sintonía con David Hernando, que siempre me ha apoyado en cada proyecto, en cada página. Estoy seguro de que nuestra colaboración sólo acaba de empezar. 

Planeta Cómic está potenciando su colección de Novela Gráfica con grandes adaptaciones como esta o como la de Patria, Voces que cuentan, Revolución, Yo soy Maria Callas…Para la colección, bajo el lema ES NOVELA GRÁFICA, has creado una imagen promocional para la editorial. ¿Cómo fue el proceso creativo? 

Ha sido un auténtico honor. Una gran responsabilidad, pero espero haber captado el espíritu de la imagen promocional que habíamos planteado. Las novelas gráficas que Planeta está publicando no son solo una colección, son una aportación enorme a la cultura española. Dar una nueva vida a un libro con una adaptación, hace que se cree una regeneración cultural, y que esa pueda acompañar a las nuevas generaciones a descubrir grandes novelistas que no conocen, a través de un lenguaje moderno y artístico como el del cómic. Es un placer estar aportando mi granito de arena en esta revolución narrativa. 

Eres profesor en la Escola Joso ¿Qué consejo les sueles dar a las jóvenes promesas?

Que lean mucho, libros, cómics, un poco de todo. Que sean curiosos, la curiosidad es la gasolina de nuestro crecer personal y artístico. Que estudien las bases del dibujo, que no tengan prisa, que todo llega si hay calidad y ganas de aprender. 

Grazie, Claudio

Claudio Stassi, nacido el año 1978 en Palermo, vive y trabaja en Barcelona. Ha publicado para numerosas editoriales italianas y extranjeras. Para Sergio Bonelli Editore, dibuja en las series Dylan Dog y Dampyr. En 2007 publica Brancaccio. Historias de la mafia cotidiana, escrita por Giovanni Di Gregorio, y ganó el Premio Micheluzzi y el Premio Boscarato.

Su novela gráfica Por esto me llamo Giovanni, publicada por Rizzoli, ya está en su quinta edición. Con Luca Enoch creó La Banda Stern en 2013, un libro que ha sido traducido a cuatro idiomas. Su último trabajo, Rosario. Amor y muerte, basado en textos de Carlos Sampayo, fue publicado en Francia e Italia.

Con Planeta Cómic, ha versionado dos de las novelas más importantes de la literatura española: La Ciudad de los Prodigios (Eduardo Mendoza) y Nada (Carmen Laforet). Es profesor de la Escuela de Cómic Joso en Barcelona.

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