Si te cuesta adelgazar aunque te pongas a diera, si te sientes cansado todo el tiempo, si te cuesta controlar tus antojos dulces, si tienes hambre cada poco rato... el nuevo libro de la bioquímica Jessie Inchauspé que ya ha hecho que miles de personas corran al supermercado a comprarse una botella de vinagre te va a interesar, y mucho. Y es que las últimas investigaciones científicas señalan que la clave para perder peso y sentirse mejor está en la glucosa, concretamente, en mantener estables sus niveles durante todo el día. Aplanar la curva de nuestra glucosa es, pues, fundamental para deshacernos de los kilos de más, evitar la inflamación, prevenir enfermedades y sentirnos llenos de energía. ¿Y cuál es el secreto para lograrlo? Para empezar, cuidar el orden en que ingerimos los alimentos. 

A continuación, podrás leer un breve extracto del libro La revolución de la glucosa, precisamente del capítulo "Come los alimentos en el orden correcto", para que puedas empezar desde ya mismo tu revolución personal. Y atención, porque los resultados se dejan notar desde el primer momento. 

FRAGMENTO DE 'LA REVOLUCIÓN DE LA GLUCOSA', de Jessie Inchauspé

Muy a menudo nos centramos en lo que tenemos y lo que no tenemos que comer. ¿Pero qué pasa con cómo comemos? Resulta que cómo comemos tiene un gran efecto en nuestras curvas glucémicas. Dos comidas con los mismos alimentos (y, por tanto, los mismos nutrientes y las mismas calorías) pueden tener impactos considerablemente diferentes en nuestro cuerpo dependiendo de cómo se ingieran sus componentes. Si comes los elementos de una comida que contengan almidón, fibra, azúcar, proteína y grasa en un orden específico reduces el pico de glucosa general un 73%, y el pico de insulina un 48%. Esto es válido para cualquiera, tanto si padece diabetes como si no. 

¿Y cuál es el orden correcto? La fibra primero, la proteína y la grasa después, y los almidones y los azúcares último. Imagina que en tu plato tienes tanto pasta como verduras (¿qué tal brócoli?. ¡a mí me encanta!) y te comes primero la pasta y luego el brócoli. La pasta, que es un almidón, se convierte en glucosa, ya que se digiere muy rápido. Luego el brócoli se coloca encima de la pasta y espera que le llegue su turno para bajar por la tubería (nuestro sistema digestivo). Por el contrario, comer las verduras primero y los hidratos de carbono despuès cambia drásticamente lo que pasa. Empieza saborando el brócoli. El brócoli es un vegetal y los vegetales contienen una gran cantidad de fibra. La fibra tiene tres superpoderes: primero, reduce la acción de alfa-amilasa, la enzima que descompone el almidón en moléculas de glucosa. Luego, ralentiza el vaciamiento gástrico. Por último, crea una malla viscosa en el intestino delgado; esta malla hace que a la glucosa le resulte más difícil llegar al torrente sanguíneo. Con estos mecanismos, la fibra ralentiza la descomposición y la absorción de cualquier glucosa que llegue al estomafo despuès de ella; el resultado es que la fibra nos aplana las curvas de glucosa. 

¿Cuál es el orden correcto? La fibra primero, la proteína y la grasa después, y los almidones y los azúcares lo último.

Cualquier almodón o azúcar que comamos después de la fibra tendrá un efecto reducido en nuestro cuerpo. Conseguiremos la misma satisfacción al comerlo, pero con menos consecuencias. Ya hemos visto los hidratos de carbono y los vegetales. Ahora entran al escenario las proteínas y la grasa. Las proteínas se encuentran en la carne, el pescado, los huevos,, los lácteos, los frutos secos y las legumbres. Los alimentos que contienen proteínas a menudo también contienen grasa, y la grasa también se encuentra por sí sola en alimentos como la mantequilla, los aceites y los aguacates (a propósito, hay buenas y malas grasas, y las grasas malas que deberíamos evitar son las que encontramos en los aceites de cocina hidrogenados y refinados, como el aceite de colza, de maíz, de algodón, de soja, de cártamo, de girasol. de pepitas de uva y de salvado de arroz). Los alimentos que contienen grasa también ralentizan el vaciamiento gástrico, así que comerlos antes y no después que los hidratos de carbono ayuda a aplanar las curvas de glucosa. 

¿Cuál es la moraleja? Que comer hidratos de carbono después de cualquier otra cosa es lo mejor que puedes hacer. Además, cuando ingerimos los alimentos en el orden adecuado, nuestro páncreas produce menos insulina. Y menos insulina nos ayuda a volver más rápidamente al <<modo quemagrasa>>, lo cual nos aporta muchos beneficios (que incluyen la pérdida de peso). 

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