
El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y en este contexto queremos recordar a esas mujeres que lucharon para abrir el camino para las futuras generaciones. Esas mujeres que no se conformaron con el rol que se les tenía reservado en la sociedad, entre hijos y cuidados, y reclamaron un espacio propio y el derecho a alzar la voz.
Por eso en este post hoy te hablamos de 10 escritoras con seudónimo masculino que grabaron su nombre a fuego en la historia de la literatura universal. Y una de estas autoras te va a sorprender especialmente. ¡No te lo pierdas!
Antes de presentarte a estas escritoras, vamos con un poco de contexto. ¿Por qué tras todo el esfuerzo, dedicación y trabajo que conlleva escribir una obra literaria había escritoras que firmaban como hombres sus obras? No era por gusto, claro está.
Quizás la forma más fácil de explicar este fenómeno es coger directamente un ejemplo de la historia. Era el 29 de diciembre de 1836 cuando una joven profesora, ilusionada con los poemas que había escrito, decidió enviar su mejor material a un referente de su época, el poeta Robert Southey, y pedirle su opinión sobre si creía que aquellos eran poemas dignos de ser publicados.
Al cabo de tres meses le llegó su respuesta y no era la que esperaba. No porque calificara negativamente su material sino porque la calidad del poemario pareció algo irrelevante a ojos de Southey, quien decidió centrar su juicio en otros aspectos. En su respuesta afirmaba: «la literatura no puede ser asunto de la vida de una mujer, y no debería ser así». La profesora no se dejó vencer por la hostilidad de su colega y decidió publicar igualmente, bajo un seudónimo. Tal fue su éxito que hoy conocemos a aquella profesora como uno de los grandes referentes de la historia de la literatura: Charlotte Brontë.
Brontë no fue la única mujer con intereses intelectuales a la que se expulsaba de ámbitos que no fueran aptos para señoritas. Otra gran escritora, Caterina Albert, presentó su obra La infanticida a los Juegos Florales de Olot de 1898 y ganó al resto de participantes por la calidad de su obra. Cuando se supo que quien firmaba un texto tan duro era una mujer, la polémica se desató y la autora se vio empujada a empezar a firmar sus obras bajo el seudónimo masculino Víctor Català. Aún así su obra fue censurada durante mucho tiempo y no llegó a representarse en el teatro hasta el 1967.
Gracias a la lucha de autoras como ellas hoy la literatura contemporánea está llena de nombres femeninos que publican de los temas más variados —de thriller a erótica pasando por ensayo— y se han convertido en auténticos fenómenos literarios, además de conquistar los premios literarios más prestigiosos del panorama internacional. Por todas ellas, este 8M lo celebramos leyendo autoras más que nunca. ¿Quieres conocer a las 10 escritoras que usaron seudónimos masculinos para ganarse un lugar en la historia de la literatura? ⤵️
El uso de seudónimos masculinos en la literatura femenina fue la forma de escapar a la censura y el juicio social, consiguiendo conquistar el espacio público que se les negaba y que su talento fuera reconocido, aunque fuera tras un nombre falso. Estos fueron los alias de algunas de las escritoras más famosas hoy en la literatura internacional.
El seudónimo con el que publicaba era Currer Bell, manteniendo la inicial de su nombre auténtico. La audacia y talento de Charlotte solo era equiparable a su constancia, pese a las trabas que sus colegas masculinos quisieran ponerle en el camino.
Su mayor éxito literario fue Jane Eyre y sería reconocida no solo como una de las mejores novelistas británicas sino también como una de las mejores voces poéticas de su tiempo. Poco hay más que decir sobre su talento que el hecho de que, casi 180 años después, sigamos celebrando su obra y admirando a sus protagonistas, siempre tan independientes, fuertes y complejas.
El seudónimo masculino que esta escritora decidió adoptar era Ellis Bell, manteniendo también la inicial de su nombre. Las hermanas Brontë eran una fuente inagotable de talento y de hecho fue junto a ellas que publicó sus primeros poemas. En 1842 Emily viajó a Bélgica junto a Charlotte y allí aprendió francés y alemán, además de destacarse como una excelente pianista. Los versos tampoco se le daban nada mal y adoraba pasear por el campo, por lo que su obra poética está repleta de observaciones sobre la naturaleza y de reflexiones filosóficas. Cuatro años más tarde sus poemas veían la luz.
Tan solo un año más tarde publicaría su única novela: Cumbres borrascosas. Con buena acogida en el momento de su publicación, el tiempo fue el encargado de convertirla en un auténtico hito literario y equiparar el talento de la autora con el de Shakespeare.
¿Por qué? Su obra sigue siendo tan vigente ahora como lo era entonces, solo hace falta ver el éxito arrollador que ha tenido la más reciente adaptación a la pantalla con Margot Robbie y Jacob Elordi. Si la has visto sabes que es una historia de pasión, toxicidad, venganza, lucha de clases y complejidad psicológica repleta de grises. No es algo que se olvide fácilmente. Por eso hoy seguimos leyendo a “Ellis Bell”.
Entre las escritoras con seudónimo masculino, toca el turno ahora de la tercera de las hermanas Brontë, Anne. En su caso, y nuevamente manteniendo la inicial de su auténtico nombre, Anne firmó como Acton Bell y la obra por la que la conocemos hoy es Agnes Grey.
En ella nos relata la vida de Agnes, una joven que en la Inglaterra victoriana se dedica a ser institutriz como única forma de ganarse la vida que tenían permitida las mujeres en ese entonces. El carácter autobiográfico de la obra es muy notable.
Así es Agnes Grey / Anne Brontë: una mujer decidida a salir al mundo, empezar de cero, tomar las riendas de su propia vida y desarrollar los talentos que no se le permiten a una señorita de bien. Su objetivo es también el de tener sus propios ingresos, no depender nunca de ningún hombre y poder hacer lo que quiera sin que le importe la opinión de los demás. Toda una revolución para una época, la victoriana, en la que lo que más importaba era encontrar un buen marido y cumplir con todos los checks de la cartilla social para poder conseguirlo.
Aunque las exigencias sociales para las mujeres no se quedaron solo en la etapa victoriana. Si quieres hacerte una mejor idea de las expectativas y obligaciones que se atribuía a las mujeres en distintas épocas, te dejamos esta lista de recomendados de novela histórica.
En los libros firmaba bajo el seudónimo George Sand. ¿Y quién era realmente Amantine Aurore Dupin? Una mujer de carácter fuerte, que en una época de marcadas normas sociales se atrevía a vestir con ropa de hombre y que no renegó de la literatura pese a que no fuera cosa de mujeres. Con las calles de París como escenario, no fue tan solo escritora sino que fue periodista y revolucionaria en el bando de la Asamblea de Versalles. Su primera novela vería la luz en 1831 y la escribió junto a Jules Sandeau, de quién habría tomado el apellido para crear su alter ego literario: George Sand.
Bajo este nuevo nombre Amantine Aurore Dupin escribió Indiana (su obra más famosa, publicada en 1832), Lélia, El compañero de Francia, Consuelo, Los maestros soñadores, críticas culturales o textos políticos. Fue una autora muy prolífica y una voz muy destacada en su época. Si aún no conoces a esta gran autora oculta tras un nombre masculino, te invitamos a sumergirte en su mundo literario porque no te va a decepcionar.
Su incursión en la literatura la hizo bajo el pseudónimo de Rafael Luna y su obra más famosa se titula Ocaso y aurora. Cherner fue una intelectual republicana, de ideas progresistas, marcada libertad de pensamiento y una vocación ideológica muy clara.
Comenzó su carrera publicando en periódicos locales y no dudó en escribir sobre asuntos polémicos como la educación de la mujer, su acceso a la universidad, la prostitución o la monarquía.
Como novelista, su obra más célebre es Ocaso y aurora y empezó a escribirla por entregas para la prensa. En ella habla sobre la monarquía, el patriotismo y muestra las consecuencias que los acontecimientos históricos tienen en la vida privada de los personajes, especialmente en la de los femeninos.
Otras obras que salieron de su pluma fueron Novelas que parecen dramas (1877), Las tres leyes (1878), María Magdalena: estudio social (1880), obras de teatro y su notable Juicio crítico sobre las Novelas ejemplares de Cervantes. Toda una personalidad que te invitamos a descubrir con motivo del 8M o cualquier otro día del año.
Se presentaba ante el mundo literario con el seudónimo de George Eliot y fue una de sus mayores figuras literarias de finales del siglo XIX. Con Mary Anne Evans de hecho se cerraba el trío canónico de las letras inglesas de la época, junto a Henry James y Joseph Conrad.
Si habías oído hablar de los otros dos autores y no conocías aún a Mary Anne Evans, con más motivo escribimos este post hoy: para recuperar nombres de escritoras excelentes que la historia se ha encargado de enterrar en la sombra. ¿Qué más debes saber sobre ella?
Mary Anne fue una autora prolífica y publicó obras como Adam Bede, El hermano Jacob, El molino junto al Floss, El velo descubierto o Middlemarch. Su novela Silas Marner no es la más famosa de la autora pero sí nos ofrece los temas y motivos que fueron más representativos en el universo literario de “G. Eliot”.
Se trata de una novela completamente psicológica, llena de emoción y complejidad aún teniendo un argumento en esencia sencillo, pero que la autora utilizará para describirnos con gran maestría la sociedad rural inglesa del siglo XIX. Un ejemplo de la más pura literatura clásica.
Si la buscabas en las estanterías en su época, los libros de esta autora aparecían bajo el seudónimo masculino Fernán Caballero. Este alias, formado por dos nombres masculinos, lo adoptó de la población del mismo nombre existente en Ciudad Real. Y aunque Cecilia pasó buena parte de su vida en España, su origen y recuerdos de infancia se encuentran en Suiza y Alemania.
La literatura de Böhl es considerada por la crítica como el vínculo entre el costumbrismo, la novela romántica y el realismo. La gaviota sería su obra más famosa y es la historia del triunfo y la desgracia de una joven dotada de una bellísima voz, Gaviota, que logra un éxito rotundo en los escenarios de Madrid y Sevilla, a la vez que se enamora de un torero que morirá en la plaza.
Bajo ese armazón argumental, los temas que trata Cecilia Böhl en su novela son el costumbrismo, el abandono de la tradición y la vida campesina en pro de una vida más cómoda. Un retrato completo de la sociedad española del siglo XIX. Un dato curioso es que Cecilia no se decidió a publicar su obra hasta que hubo enviudado por tercera vez y su precariedad económica fue tal que se vio empujada a probar suerte en la literatura. Hoy su obra La gaviota es una obra clásica de la literatura costumbrista y una novela que vas a disfrutar mucho leyendo, si aún no la conoces.
Esta es la autora con seudónimo masculino que no esperabas encontrarte en esta lista. Porque ahora el nombre de Louisa May Alcott y su obra Mujercitas son más que conocidos —no faltan las adaptaciones a la pantalla que han convertido a sus personajes en auténticos iconos, en personajes literarios femeninos que ya no podemos olvidar— pero en su momento no todo fue tan fácil para la escritora.
Temiendo que no se la tomaran en serio, decidió regalar esta historia al mundo firmándola con el seudónimo de A. M. Barnard. ¿Sorprendente viendo el lugar que la historia ha dado a esta novela, verdad?
Con ese alias escribió cuentos y lo que en la época victoriana se conocía como relatos melodramáticos, historias protagonizadas por personas ambiciosas que no dudaban en usar la venganza para saldar sus deudas. Se trataba de textos con un punto de vista poco común, con una fineza literaria extraordinaria y que trataban temas poco usuales como el adulterio o el incesto. De hecho en su gran obra Mujercitas hace mención a los relatos melodramáticos. Te invitamos a encontrar el pasaje y que nos lo cites en comentarios. 😜
Después de haber escrito muchos relatos, de distintos tipos y con éxito más que notable, es interesante observar que la autora luchó por publicar su gran novela con su auténtico nombre, quizás intuyendo la trascendencia que Mujercitas iba a tener para su carrera. Y para la historia de la literatura, realmente.
En el caso de Mary Shelley, su obra más icónica no fue publicada con un nombre masculino sino como anónimo. ¿Y ya sabes que dicen que anónimo es nombre de mujer, verdad? Pues tal cual. Cuando su monstruosa creación Frankenstein llegó al público, se dio por hecho que algo tan oscuro tenía que haberlo escrito un hombre. Nos va sonando la canción.
Pero poco importa ahora porque Mary Shelley grabó para siempre su nombre en la historia de la literatura y en el género del terror. De hecho su relato significó el nacimiento de una de las criaturas más importantes del universo de terror y aún hoy en día sigue siendo parte imprescindible de nuestro imaginario colectivo.
Por aquí ya tenemos entradas, por supuesto, para ver la última adaptación a la pantalla de este gran mito: La novia, dirigida por Maggie Gyllenhaal, sin olvidarnos de interpretaciones tan épicas como la de Boris Karloff dando vida al monstruo en el cine clásico.
Algo tan fantástico como el personaje es el propio origen del relato: era mayo de 1816 cuando Mary Shelley veraneaba en Villa Diodati, junto al lago Ginebra, en compañía de un grupo de amigos formado por el poeta Lord Byron, el joven médico John Polidori y su futuro esposo el poeta Percy Shelley. Una noche decidieron hacer una competición de historias terroríficas y de la pluma de Mary Shelley salió la criatura que hoy todos conocemos, basándose en un sueño que había tenido la noche anterior y que decidió aprovechar para ganar el reto literario. Y así es cómo se escribe la historia.
Y vamos con la última autora de esta lista. ¿Con qué seudónimo firmaba Nora Roberts? Quizás te sorprenda descubrir que usaba un alias porque su nombre es MUY CONOCIDO en la literatura y quién más quién menos ha devorado alguna (o varias) de sus novelas. Lleva años siendo una autora superventas, con más de 150 obras publicadas y siendo una de las plumas internacionales más reconocibles en la novela romántica.
¿Por qué usaría un alias la autora número uno en ventas de The New York Times? Pues para aventurarse en nuevos géneros literarios. Todas las obras que Nora Roberts ha escrito en el campo de la fantasía y el suspense se han firmado con el seudónimo masculino J. D. Robb. Así que ya ves que el uso de nombres masculinos por parte de autoras sigue siendo algo actual.
La lista de autoras recientes que han usado nombre masculino o neutro para publicar no se limita al caso de Nora Roberts. Figuras de las letras hoy famosísimas como J. K. Rowling hicieron su debut usando un nombre que no delatara que se escondía una mujer tras esa historia. ¿Hubiera sido igual de mágica la historia del joven mago si el manuscrito hubiera sido enviado con el nombre real de la autora? No lo podemos saber. Pero sí es significativo que Rowling sintiera la necesidad de apostar por otra identidad si quería darle una oportunidad real a su historia.
Otro caso muy célebre de autora que usaba nombre masculino es el de Margaret Astrid Lindholm Ogden, que durante años firmó sus libros como Robin Hobb para separar sus novelas de fantasía medieval épica del resto de su obra centrada en la fantasía contemporánea. ¿Lo más interesante? Que tiene otro seudónimo, Megan Lindholm, con el que estuvo publicando desde 1983 hasta 1992. Actualmente usa los dos nombres.
Un ejemplo más reciente, en 2021, quizás nos dice que las cosas están empezando a cambiar: la gala de entrega del Premio Planeta sorprendió a todos cuando se descubrió que la novela ganadora, escrita por Carmen Mola, era en realidad una obra escrita a seis manos por los autores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero. ¿Por qué usaron ese alias? Por la misma razón por la que históricamente las mujeres han firmado sus obras con seudónimos de hombre, según comentaron los ganadores: les daba libertad, les permitía escribir sobre aquello que querían escribir sin importar quién se escondiera tras el bolígrafo.
Por suerte ahora ya no es necesario, imperativo, hacer uso de seudónimos para poder triunfar en un ámbito intelectual sino que responde a una elección personal. Gracias a la lucha de todas las escritoras feministas que han pavimentado el camino hasta hoy, cualquier historia, la escriba quien la escriba, tiene la posibilidad real de llegar a las librerías.
Y si sientes que en tu entorno el pensamiento aún anda lejos de la igualdad entre géneros, te dejamos algunas recomendaciones de libros para regalar el 8M y que empiecen a cambiar ciertos discursos. 😉
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