Día LGTBI: por qué se celebra el 28 de junio

¿Has oído alguna vez eso de que, por los libros que una persona lee, puedes llegar a conocerla muy bien? Es algo así como colarte en su habitación y observar todos esos cachibaches y recuerdos que atesora en la esfera privada... sólo que en formato de tapa dura, observando las lecturas que ha elegido para que estructuren su pensamiento. 

Nosotros creemos firmemente que la literatura es una parte fundamental del desarrollo cultural de una sociedad. Y creemos también que un libro es una ventana abierta a nuevas realidades: realidades que no hemos vivido en primera persona, realidades que creíamos comprender pero nos faltaban muchos puntos de vista aún por observar, realidades que podemos haber vivido en nuestra propia carne pero sin ver la fotografía completa de la que formaban parte... Detrás de cada cubierta de libro hay una llamada al aprendizaje y a la reflexión, el relato de una vivencia que contribuye a hacer la conversación más grande y rica. 

Por eso en el mes del pride queremos entender el mundo en sus múltiples colores a través de la lectura y creemos que toda historia debe comenzarse por el principio: ¿sabes por qué el Orgullo LGTBQI+ se celebra el 28 de junio? Te lo contamos. ⤵️


Stonewall Inn

Todo empezó en la noche del 27 al 28 de junio de 1969, en la ciudad de Nueva York.

En los años sesenta el colectivo gay no contaba con el beneplácito de la sociedad ni del gobierno. No era extraño que si se descubría que alguien se relacionaba con personas de su mismo sexo, viera su nombre publicado en un diario y perdiera su trabajo. Igual que exisitían delitos tipificados por "crimenes contra la naturaleza" o "comportamiento lascivo" y cualquier persona abiertamente homosexual veía restringidas sus opciones laborales, ya que se le prohibía trabajar para el ejército, el gobierno federal, ejercer la medicina o el derecho. 

La presión era aún mayor en Nueva York. Era una de las ciudades a donde más gays y lesbianas de otros estados se estaban mudando, y era habitual que los bares nocturnos, a menudo regentados por la mafia. fueran el punto de encuentro para una comunidad que vivía con miedo. El Stonewall Inn, en el Greenwich Village, era uno de sus lugares favoritos. 

El viernes 27 de junio, a la 1 de la madrugada y en plena hora punta, seis policias se presentaron para hacer una redada por segunda vez aquella semana en el Stonewall. Pedían identificaciones y los clientes (drag queens, gays, lesbianas...) esperaban a que todo terminara con cierto ambiente festivo... pero los ánimos rápidamente cambiaron cuando un agente agredió a una drag queen que le había pegado con el bolso y cuando otra clienta forcejeó con los agentes, intentando que no la metieran en el coche patrulla. Los presentes empezaron a lanzar monedas a los agentes, la tensión crecía y ahora eran botellas y piedras lo que estaba siendo lanzado contra los agentes.

Los policias se recluyeron en el bar, cada vez más personas del colectivo esperaban fuera para ofrecer resistencia y, dentro del local, los agentes la emprendían con los clientes que aún quedaban. Finalmente los antidisturbios llegaron para rescatar a sus compañeros pero la violencia continuó. La noche se saldaba con un agente herido en la cabeza y 13 manifestantes detenidos. Pero ése no era el final. 


"Tomorrow night Stonewall"

El colectivo llevaba años de asedio, de prohibiciones, de leyes que decían que si un local de Nueva York servía alcohol a una persona homosexual se le podía retirar la licencia. Los hechos de la noche del 27 al 28 de junio fueron la explosión de toda esa presión contenida. Y los manifestantes sabían que no podían dejarlo ahí porque el acoso iba a continuar.

Uno de los clientes del Stonewall esa noche, Marty Robinson, pintó con tiza en el suelo la siguiente frase: "Stonewall mañana por la noche". Había llegado el momento de dejar de huir y plantar cara. El colectivo repartió folletos durante el día y la convocatoria del 29 de junio fue aún mayor que la noche anterior. La policía también había venido preparada e hizo uso de mayor violencia y de gas lacrimógeno, mientras que los manifestantes respondían con contenedores quemados que arrojaban contra los agentes. Durante toda una semana los enfrentamientos se sucedieron delante del Stonewall. Y aunque finalmente la violencia pareció remitir, muchos dicen que la semilla del movimiento LGTBQI+ en Nueva York ya había sido plantada.

Un mes más tarde, una joven activista de 25 años llamada Martha Shelley se subía a una fuente en un parque cerca del Stonewall Inn y hacía un llamamiento para que gays, lesbianas y el resto de colectivos "empezaran a caminar bajo el Sol y salieran de las sombras". Shelley tenía pánico a que la tirotearan mientras lanzaba aquella proclama, como había pasado con Martin Luther King. Y sin embargo Shelley, junto a Robinson y algunos cientos de personas, acababan de protagonizar la primera marcha en Nueva York por los derechos del colectivo LGTBQI+. 

Así pues muchos señalan los disturbios de Stonewall como el primer paso de un camino que aún hoy recorremos y que, cada 28 de junio, queremos volver a celebrar. Porque aquellos manifestantes, los de ahora, los autores que levantan su voz para seguir luchando y los nuevos referentes de nuestras luchas son los que hacen que nuestra sociedad, paso a paso y conquista a conquista, sea un lugar mejor para todos.

Celebremos el orgullo de tener una sociedad que integra todos los colectivos. Y celebremos con cada lectura que podemos seguir aprendiendo, ampliando horizontes, incorporando colores a nuestra forma de ver el mundo. Libro a libro, construyamos la mejor de las casas para los habitantes de mañana. 

#OrgulloLGTBQI+ #LeemosYAvanzamos

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