Entrevistamos a la guionista de 'El Intermedio' con motivo del Día Mundial frente al Cáncer de Mama. Ha escrito un libro sobre su experiencia con la enfermedad... Que va a encantar a todas las fans de Rigoberta Bandini

El 19 de octubre es el Día Mundial frente al Cáncer de Mama, una enfermedad que avanza en tratamientos y detección precoz pero que sigue siendo la gran palabra con "C", ésa que nos asusta en cuanto oímos. 

¿Cómo reaccionaríamos si nos la dijeran a nosotros? Exactamente esto es lo que vivió Raquel Haro, una joven madrileña y guionista de El Intermedio, colaboradora en distintos medios, blogger y autora del libro Me falta una teta, donde narra con grandes dosis de irreverencia y humor cómo se afronta este diagnóstico. 

Con ella hablamos sobre las pequeñas y las grandes cosas que se trastocan cuando el cáncer —de mama en su caso— irrumpe en nuestras vidas. ⤵️


¿Por qué has elegido este título para tu obra? 

Me parecía un título divertido que refleja el desparpajo con el que me enfrento a mis dramas. De hecho, al decirle al mundo que me falta una teta así tan directamente, el tema me ha dejado de acomplejar tanto.

Me falta una teta se presenta como un relato sin filtros ni dramas sobre la enfermedad. ¿Cómo se vive "sin drama" una etapa que de por sí es dramática y que casi todos relacionamos con el miedo? 

Bueno, yo no diría que he vivido sin drama. He llorado y he tenido mucho miedo, pero no 24 horas non stop. Sufrir es agotador, intento que solo me ocupe máximo media jornada. 

Seguramente delante de la palabra cáncer muchos pensamos en grandes cambios, en lo obvio, en el miedo inmediato. Pero ¿has notado que te afecte en pequeñas cosas de tu día a día o en tus relaciones de formas que no esperabas?

Sí. La gente en general te mira con mucha cara de lástima. Al principio no me gustaba, pero luego aprendí a sacarle partido. Por ejemplo, cuando había cola en el súper, me levantaba un poquito la peluca dejando la calva a la vista. Era genial, enseguida me dejaban pasar la primera. ¿La plaza de minusválidos? Hay una ley no escrita que si tienes cáncer la puedes usar. Y oye, pues viene muy bien.

Al decirle al mundo que me falta una teta así tan directamente, el tema me ha dejado de acomplejar tanto.

Por tu perfil de Tinder sabemos que tienes 41 años y una salud envidiable. ¿Qué más vamos a descubrir de ti en el libro? 

Soy una chica fuerte y de chascarrillo fácil, bueno, menos cuando en el hospital me dan sandwiches de jamón SIN queso, ahí se me viene el mundo encima. Soy muy inocentona, caigo en las pseudoterapias una y otra vez, pero ojo, que también tengo mala leche: ¡menudas miraditas les echo a los chamanes de la 'vibra' cuando me pasan la factura de sus sesiones para sanar mi cáncer!

Además, siento muchos celos cuando veo la papitis del niño. Me dan ganas de echarle en cara los dos meses y medio que le di de mamar. Si es que le tenía que haber dado de leche de fórmula desde el primer día. Y de la marca Nestlé, que es la que más aceite de palma lleva.

Hay una frase atribuída a Winston Churchill que dice: "una broma es una cosa muy seria". ¿Crees que tu sentido del humor te ha servido para sobrellevar mejor esta etapa tan compleja? 

El humor me ha salvado. Me ha servido para escribir en redes sobre lo que me estaba pasando. Para que luego me llamara una editorial como Planeta y, por qué no decirlo, me ha servido para convertirme en onco-influencer. Ahora la gente me escribe para pedirme consejos, eso me encanta. También me escriben para ligar. Pero no he encontrado a ningún follower que me haga tilín.

Me falta una teta gustará a todas las fans de Rigoberta Bandini. Su música forma parte de mi libro. Cuento cómo la conocí y también cómo perdí en su concierto mi prótesis de mama.

¿A quién recomendarías leer Me falta una teta?

A todas las chicas que les va mal en el amor, que se les hace difícil la crianza, la conciliación les parece una misión imposible y su jefe les hace mansplaining todo el rato. Creo que os va a sentar fenomenal verme: a mi lado vuestros problemas no os parecerán tan graves.  

Ah, también le gustará Me falta una teta a todas las fans de Rigoberta Bandini. Su música forma parte de la banda sonora de mi libro. Cuento cómo la conocí y también cómo perdí en su concierto mi prótesis de mama de 500 euros. Mi teta de silicona se quedó en el suelo. Pero yo ese día toqué techo. 


Nada más que añadir. En realidad solo nos queda invitaros a que conozcáis por vosotros mismos el testimonio de Raquel Haro, sus anécdotas, cómo entre sesiones de quimio se puede pasar uno todos los niveles de Tinder o cómo se concilia el cáncer con todo lo demás. Su vitalidad es contagiosa y estamos convencidos de que nunca antes os han hablado así sobre el cáncer. 

#SomosMásQueLibros

PD. No os sintáis culpables por reíros leyendo. La risa está prescrita por el médico. ;) 

Valora este artículo