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Planeta de Libros
Lina Galán
 ©Archivo de la autora
©Archivo de la autora

Lina Galán

Vivo en Lliçà d’Amunt, un pueblo cercano a Barcelona, junto a mi marido, mis dos hijos adolescentes y dos gatos.

Después de años alejada de los estudios, porque nunca es tarde, obtuve hace poco el título de Educadora Infantil, algo vocacional que llevaba demasiado tiempo deseando hacer, aunque ejercer en estos tiempos haya resultado demasiado complicado.

Y como yo parezco hacerlo todo un poco tarde, hace sólo algo más de un año decidí autopublicar mi primera novela, a la que ya han seguido algunas más. De esta experiencia maravillosa sólo puedo tener palabras de agradecimiento para mi familia, la auténtica sufridora de mis horas frente al ordenador, y para tantas y tantas personas que me han apoyado, animado y felicitado, tanto cercanas como en la distancia. Y sobre todo para esos lectores que disfrutan con mis historias, sin los que toda esta locura, a estas alturas de mi vida, no hubiese podido ser una realidad. 

Encontrarás más información sobre mí y mi obra en: https://www.facebook.com/lina.galangarcia?fref=ts

Eres el ingrediente que me faltaba

Eres el ingrediente que me faltaba

Lina Galán

Una deliciosa novela romántico-erótica en la que, como en la historia de amor de La Bella y la Bestia, predominan la amistad, la pasión, el chantaje y la traición, y que nos enseña que lo último que hay que hacer es rendirse.

Sinopsis de Eres el ingrediente que me faltaba

«Él es marqués. Vive en un castillo que heredó de sus antepasados, aislado del mundo, encerrado entre sus frías paredes, huyendo de los rumores que lo acusan de haber cometido un crimen atroz.

Yo soy Micaela, y soy la panadera. Hace poco que me he instalado en este bonito pueblo costero, donde me he montado una panadería chulísima. Me va bastante bien, porque mi pan es tradicional, el mejor de la zona, nada de masa congelada.

¿Y qué pueden tener en común un marqués y una panadera?

Aparentemente, nada.

A menos que sea yo misma la que reparta el pan a domicilio cada mañana en mi vieja furgoneta y que el castillo se encuentre en mi lista de clientes. Y que una mañana me colara en él para que me firmaran un recibo y de esta forma, un tanto brusca, hubiera conocido al famoso marqués.

Tal vez, a pesar de nuestros mundos distintos, tengamos más en común de lo que nos podríamos llegar a imaginar.»

Bibliografía de Lina Galán

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