Utilizamos cookies propias y de terceros para recopilar información estadística del uso de nuestra página web y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Cerrar
No te pierdas...
No te pierdas...
Planeta de Libros
Ir al recomendador
  1. PlanetadeLibros
  2. /
  3. Autores
  4. /
  5. Rodolfo Luna Almeida
Rodolfo Luna Almeida
 ©Eduardo Grossman
©Eduardo Grossman

Rodolfo Luna Almeida

Marinka, una rusa niña vasca

Marinka, una rusa niña vasca

Rodolfo Luna Almeida

La odisea de una niña bilbaína desde que sube al transatlántico Habana hasta que desciende en el puerto de Buenos Aires, para reencontrarse con su hermano adorado

Sinopsis de Marinka, una rusa niña vasca

En 1937, días antes de la caída de Bilbao, al final de una jornada de intenso bombardeo de la aviación y la artillería franquista sobre la capital de Euskadi, embarcaron en el puerto de Santurce más de cuatro mil refugiados de cinco a catorce años en el transatlántico Habana. En solidaridad con la República, la expedición refugió a miles de niños vascos y asturianos en Francia y la Unión Soviética en plena Guerra Civil Española. Entre ellos, una niña llamada Marina, la protagonista de este libro.
Mientras Marina es separada de su familia y enviada a la Unión Soviética, su hermano Félix es evacuado hacia Francia. Lo que iba a ser sólo una experiencia de unos meses, y no mucho más, termina prolongándose veinte años. Criada bajo esas circunstancias, la niña crece y sobrevive a todo lo imaginable. El sufrimiento, el horror y el desarraigo de una historia personal revelan un aspecto poco conocido de la guerra más dramática del siglo XX.
Rodolfo Luna Almeida cuenta en tono íntimo la odisea de la niña bilbaína desde que sube al Habana hasta que desciende en el puerto de Buenos Aires, para reencontrarse con su hermano adorado. Aunque nunca deja de anhelar el reencuentro con sus seres queridos, Marina ha desplegado una personalidad fuerte y templada −ahora se llama Marinka−, se ha construido a sí misma, e incluso llega a ser elegida “la mejor tornera en la Unión Soviética”. Desde la almendrada mirada de Marina, el lector se acerca al relato colectivo de la vida de aquellos niños, muchos de los cuales aún viven. Una experiencia estremecedora.