La autora presenta Decididas, un ensayo esclarecedor para conocer cómo a las mujeres se nos ha apartado siempre del poder

La autora y fenómeno editorial del año en Argentina, María Florencia Freijo, visitará Madrid y Barcelona para presentar Decididas, su último libro publicado en Temas de Hoy.

Tanto si has seguido su carrera como si no la conoces todavía, hoy queremos hablarte de la divulgadora de moda del momento en Latinoamérica.  Freijo es politóloga, experta en Ciencia Política y perspectiva de género y autora de (Mal)educadas y Decididas.  

En (Mal)educadas, su primer libro, la autora analiza las raíces históricas de la desigualdad que aún nos afecta. En Decididas, el último proyecto de la autora, nos habla de cómo a las mujeres se nos ha apartado siempre del poder y desgrana tres grandes ejes todavía profundamente marcados por la injusticia: el amor, el sexo y el dinero.

¿Cómo perder el miedo, alzar la voz, hacernos valer, liberarnos de lo que nos oprime? Los próximos 25 y 26 de enero la autora nos hablará de las trabas que siguen interponiéndose en el camino de cualquier mujer hacia una libertad plena y el empoderamiento femenino.  Porque todas y todos manifestamos estar a favor de la igualdad y, de hecho, muchas personas luchamos por eso. Pero, ¿y si hubiera algo dentro de nosotras mismas que, por el contrario, propiciara esos escenarios de injusticia?

María Florencia Freijo presentará su obra en Barcelona, el próximo 25 de enero a las 19 horas en la librería Byron, y en Madrid, el jueves 26 a las 18.30 horas en la librería Mujeres & Compañía.

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PRÓLOGO

UN LIBRO PARA USTEDES

Nada me entusiasma más que pensar en que quien tiene este libro en sus manos, quizá luego de leerlo, pueda elaborar algunas respuestas acerca de todos los mecanismos que propician que las mujeres sigamos atravesando violencia, desigualdad, miradas que nos exigen el doble y una carga mental de agendas infinitas por nuestro destino obligado de cuidadoras. Tenemos que poner en diálogo social esto porque es injusto que todas lo expresamos pero los cambios se siguen evidenciando lentos, sobre todo dentro de los hogares.

En lo personal, y como profesional que se dedica a estudiar la Historia de las mujeres y el camino recorrido de sus luchas, no estoy dispuesta a negociar con la idea de que «las cosas han cambiado mucho» y «ahora estamos mucho mejor». No estoy dispuesta a conformarme y no quiero que ninguna mujer lo esté. Estoy decidida a divulgar los datos contundentes que se mantienen en las sombras o salen tímidamente a la luz, y nos dan las respuestas a esas preguntas que no paramos de hacernos. Estoy convencida de que se nos sigue vendiendo una idea del poder personal absolutamente falsa, superficial pero súper atractiva.

Mientras tanto, los mecanismos que nos brindan oportunidades y que nos permiten tener margen de decisión aún son escasos, limitando absolutamente nuestra capacidad de agencia y de negociación. No decidimos si nuestras vidas son económicamente precarias si no habitamos puestos de liderazgo, si estamos cansadas por la doble carga laboral, si estamos siendo violentadas en un vínculo familiar o amoroso, si siempre somos cuestionadas. Son demenciales las exigencias sociales que tenemos y los pocos recursos con los que contamos para poder cumplir con todo.

Decididas es mi tercer libro, luego de (Mal) Educadas, que me sorprendió con más de diez ediciones en su primer año de salida. Sé que hoy muchas y muchos que leen estas páginas lo hacen porque quieren saber más, y para mí ha sido una enorme responsabilidad volver a escribir un libro que siga acompañando a estas personas —sobre todo a las mujeres de todas las edades— en este camino.

(Mal) Educadas y Decididas son libros complementarios pero pueden leerse por separado y sin un orden específico. Tal vez, como autora, debo confesar que en este último busqué lograr un nivel más complejo de comprensión pensando en el crecimiento de las lectoras.

Decidí pensar en todos los perfiles que nos habitan como mujeres, por eso les escribo a las «malas», a quienes decidieron romper con todos los arquetipos en que nos han educado y que se han utilizado para quitarnos poder y señalarnos.

Le escribo a la que por primera vez me conoce como autora pero está buscando respuestas sobre por qué a veces siente que no puede torcer su destino: la que cree que no puede salir de esa relación que no la satisface, la madre que cree que es su culpa estar empobrecida, las cansadas, las hartas, las que piensan que nunca van a liderar mientras ven que su compañero con menos estudios asciende sin pausa, las que tienen miedo de alzar la voz, las que aún no se animan a pedir lo que quieren en la cama, las que creen que jamás van a modificar su relación con el dinero, las que piensan que ya se les hizo tarde para torcer el rumbo de su vida.

Tengo el honor de escribirles a niñas, adolescentes y mujeres adultas, que se han volcado a mis libros y no tienen idea de lo mucho que en lo personal me han reconfortado. No hay un día en que no piense en las jóvenes de trece a dieciséis años que me expresan que se sienten aliviadas luego de leer (Mal) Educadas. Me resulta muy gratificante la amplitud en las edades de mis lectoras y me desafía a ajustar mi forma de escribir para hacer la lectura accesible pero, sobre todo, para que a través de mis libros se sientan contenidas, abrazadas y con herramientas.

Les escribo a quienes piensan que estos libros son «de autoayuda» con una suerte de mirada despectiva, como si las mujeres leyéramos solo sobre psicología y emociones. Estamos leyendo libros que exponen conclusiones en el campo de la Historia, la Sociología, la Antropología y la Economía. Porque sabemos que el único camino posible es el de tener información. Ya no nos consuelan «tips» para ser mujeres disponibles y agradables. Nos estamos fortaleciendo, y dejando de pintar de rosa lo que siempre estuvo gris.

Les escribo también a los varones, porque muchos leyeron (Mal) Educadas y entendieron la raíz de algunos comportamientos. Me entusiasma que no estén buscando mujeres que los eduquen emocionalmente sobre cómo ser parejas, padres, hijos; y que sean ustedes quienes se den cuenta de que hay mucho que modificar respecto de lo que les enseñaron que es la masculinidad. Me emociona que no se hayan sentido intimidados por un título que parecía que les hablaba solo a las mujeres. Nosotras hace años los leemos, es hora de que nos escuchen.

Sí, hay otro destino. No es mágico, no es el del éxito que se nos vende todos los días, no es el de transformarnos en mujeres poderosas que todo lo pueden. Pero sí es un destino mejor: el de tener información, el de corrernos del camino del sostenimiento constante de todo y de todos, y en especial el del romper con el camino de la aceptación, porque es hora de que aprendamos a poner condiciones. Negociar tiene que ser nuestro norte.

Por último, como escribí en (Mal) Educadas, vuelvo a recordar aquí a las mujeres que ya no están, las silenciadas y olvidadas; a nuestras abuelas, cuyo destino fue marcado a fuego o que fueron perseguidas por querer romper los mandatos. Las que lideraron y pagaron el precio de hacerlo siendo mujer, las que contribuyeron en su campo del conocimiento al desarrollo del mundo y quedaron fuera de los reconocimientos o incluso les fueron arrebatados por varones que se adjudicaron sus proezas. Las que hoy son silenciadas sistemáticamente, cada vez que se imponen ante las injusticias: en el sistema judicial, en los medios de comunicación, en sus casas, en el sistema educativo, en el Estado.

Estamos decididas a transformar la Historia. No hay vuelta atrás.

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