En el siglo VI a. C., Oriente Próximo estaba dividido en dos grandes imperios: el persa y el romano. Cien años después, el romano ya no existía, y el persa había quedado fragmentado y herido: ése fue el principio del fin del mundo antiguo. Y es que las transformaciones que se produjeron durante ese período no se limitaron al campo político y cultural: las sociedades nunca volvieron a ser...














