Para cualquier pareja, un diagnóstico de infertilidad supone un punto de inflexión vital que genera mucho sufrimiento, incertidumbre y soledad. Quienes se encuentran con ella, se ven obligados a reinventar sus sueños, sus ilusiones y su proyecto de vida familiar. Una situación para la que nadie está preparado y de la que no se suele hablar, a pesar de que afecta a una de cada seis parejas.










