El novio de mi vecina:
“—Que sea la última vez que estacionas tu auto delante de la casa de Belén. ¿Qué te propones?
Mariqui inmutable.
—¿Eres una envidiosa, o qué eres?
—No seas majadero —replicó Mariqui mansamente—. ¿Envidia de qué? ¿De la monada rígida, anticuada, de tu novia? ¿Acaso de ti, profesor?
—No me faltes al respeto.
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