Me animé a leer esta novela gracias a la ingeniosa reseña de la segunda entrega de @maria balalaika en la que destacaba que, aunque no tiene nada realmente nuevo, es atrevida, sin pelos en la lengua y desafía lo establecido con ingenio y descaro.
Me gustan estas novelas que mezclan intriga, humor e historia haciendo uso de detectives insospechados, un tanto anacrónicos, nacidos con un manual de investigador bajo el brazo: observación, pesquisas, conjeturas, demostración y conclusión definitiva o casi del caso; y por el camino no faltan mamporros, borracheras, amigotes y femmes fatales empoderadas y bien dotadas, como en cualquiera de esas novelas policiacas que atraen tanto.
Pero si dejamos de lado los asesinatos, los misterios que a lo mejor no son tan misteriosos y el fraile recogido, forzado y esforzado detective, podemos apreciar una visión de la Edad Media desde lo más cotidiano: gastronomía, vestido, oficios, entretenimiento, el vocabulario, las prácticas higiénicas... hasta los estratos sociales, el mundo de los consagrados, las miserias (materiales y morales), corrupción, depravación, superchería, los juegos de poder... De fondo, (cómo no) el vil metal y los negocios, en este caso del mundillo del vino, importantísimo para los monasterios y que tantos quebraderos de cabeza acarreará... y no me refiero solo a la resaca; eso sí, el vino, a la postre, es la solución integral y más ecológica: curativo y nutritivo, regalo y moneda, alegría y consuelo.
El protagonista investigador, cura y poeta, cínico y ético, solitario y mujeriego, inclinado al bebercio, descreído o enmascarando una sensibilidad herida, en lucha entre la esperanza y la desesperanza, es 𝙂𝙤𝙣𝙯𝙖𝙡𝙤 𝙙𝙚 𝘽𝙚𝙧𝙘𝙚𝙤, que a priori no parece dar el perfil. Históricamente se le ha considerado un asceta devoto de la Virgen, pero hoy su vida/obra no se sustraen de la mundanidad de los juglares y contadores de historias, lo que se refleja perfectamente en estas novelas. ¿Las pasiones humanas tienen lugar y fecha de caducidad? La fe, el amor, la vida, el poder y el propósito de la escritura en este idílico entorno dan lugar a muy buenos párrafos.
Nos equivocamos al creer que los monasterios medievales, retirados, están fuera de siglo, en ellos las pasiones, anhelos y tribulaciones siguen su curso como en el mundo exterior.
Son los prejuicios sobre el oscurantismo medieval los que hacen difícil comprenderlo. Se tiende a interpretar este periodo desde la perspectiva actual, lo que hace a estas historias más jugosas; tabernas, prostitutas, promiscuidad, juego, pendencias... eran habituales en la época.
De todos modos, no hay que dejar de lado que en la ficción lo ordinario no es interesante, por lo que algunas veces pueda llegar a ser un tanto excesiva, pero prefiero extravagante.
Sea como fuere va de ronda con un buen vaso de vino, un vaso de buen vino o vino de un buen vaso