Portada Un día en la vida de Iván Denísovich

Un día en la vida de Iván Denísovich

Sinopsis de Un día en la vida de Iván Denísovich

El impactante testimonio de un preso en los campos de trabajo soviéticos.

Es éste uno de los más conocidos y también más escalofriantes testimonios de la crueldad que sufrieron millones de deportados en los campos de trabajo soviéticos. Las terribles condiciones de vida y las vejaciones descritas con detalle por Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag cobran aquí entidad literaria y, bajo la...

Ficha Técnica

Temáticas
Publicación9 octubre 2018
Sentido lecturaOccidental
ColecciónMAXI
PresentaciónRústica sin solapas
TraductorEnrique Fernández Vernet
Formato12.5 x 19 cm
EditorialMaxiTusquets
ISBN978-84-9066-582-4
Páginas224
Código0010226361

Sobre los autores de Un día en la vida de Iván Denísovich

Alexandr Solzhenitsyn

Alexandr Solzhenitsyn (1918, Kislovodsk, Cáucaso del Norte-2008, Moscú) estudió ciencias en Rostov y en 1942 fue enviado al frente. En 1945, detenido por «delitos de opinión», fue internado hasta 1956 en un campo de trabajo, donde vivió gran parte de la experiencia relatada en Un día en la vida de Iván Denísovich (Andanzas 677) y en Archipiélago Gulag (Tiempo de memoria 47/1-3). Rehabilitado, volvió a tener graves problemas a partir de 1967. Pese al Premio Nobel, concedido en 1970, su situación se agravó hasta el punto de que, en 1974, fue expulsado de la URSS. Tras veinte años de exilio en Estados Unidos, volvió a Rusia, donde murió. Además de las obras citadas, Tusquets Editores ha publicado sus novelas El primer círculo y Pabellón de cáncer (Andanzas 175 y 193), así como sus textos Cómo reorganizar Rusia y El «problema ruso» al final del siglo XX (Ensayo 14 y 25). Los dos relatos del presente volumen, que ofrecemos en una nueva traducción a partir de la versión definitiva del autor, y con un iluminador epílogo del traductor, se basan en sendas historias reales, convertidas, gracias a la maestría narrativa de Solzhenitsyn, en dos pequeñas joyas literarias.

Retrato de  Alexandr Solzhenitsyn

Opiniones

Comentarios y valoraciones sobre Un día en la vida de Iván Denísovich

SONIA-13/09/2025

Un día cualquiera

Imagen SONIA
Describe un solo día, con sus cuitas y padecimientos, no es necesario más, de un campo de trabajo estalinista. "Había transcurrido el día sin que nada lo enturbiase, un día casi feliz", esta frase es la llave maestra que desbloquea el significado del libro. Uno espera encontrar gran dureza, y desde luego no le falta, pero lo destacable es como la transmite sin recrearse ni en la crueldad ni en hechos especialmente luctuosos, le basta con describir lo que acontece desde que el protagonista se levanta hasta que se duerme, con un lenguaje directo, espontáneo, con un estilo desgarrado, salpicado de expresiones propias del argot presidiario, abundantes referencias sensoriales que te hacen sentir un frío y un hambre que te mueres y, lo mejor, con mucho humor; sí, aunque parezca chocante entre tanto horror. Hay algo que caracteriza a la literatura rusa y es la falta de tremendismo, siempre se percibe un deje de resignación. Aunque por supuesto se habla, como a retazos, de las larguísimas jornadas de trabajo, los castigos, la procedencia de los prisioneros, las jerarquías y de forma obsesiva, obviamente, de la comida y el frío. Anecdotas en las que subyace un crítica velada al sistema para lo cual el lector, como Denisovich, tiene que estar alerta. El campo es como un microcosmos de los tipos sociales propios de la época, y de un país de pasado imprevisible. A pinceladas precisas nos da a conocer a cada uno y sus relaciones, que oscilan desde el individualismo hasta la actitud más colaborativa, con la conciencia de que así ganan todos, pasando por cierta camaradería, entrañable dadas las duras circunstancias. La sensación imperante es la rutina, el agotamiento, estar en jaque continuo, la abulia, el miedo y el chocante entusiasmo, el orgullo de hacer bien el trabajo obligado. Gracias a su experiencia y desparpajo, Shújov se maneja muy bien en el campo, recuerda a las novelas picarescas, su máxima es pasar desapercibido, ser solícito y que todos le deban favores, ¡vaya, como una navajita suiza! Su supervivencia trasciende lo físico: no es levantarse todos los días, es mantener, "de cabo a cabo" como la condena, la dignidad y la capacidad de encontrar pequeños momentos de alegría en las circunstancias más adversas.

Maria Balalaika-09/09/2025

El día perfecto

Imagen Maria Balalaika
La elección de un día no es casual. Ese día es la culminación de todo su cautiverio, de los errores cometidos, del aprendizaje, de las reglas, de cómo romperlas o sortearlas, de quiénes son las personas que pueden perjudicar o ayudar en una situación, dónde se pueden conseguir cosas, dónde ocultarlas, cómo conseguir dinero o una doble ración, cuándo hay que esforzarse por algo, qué es importante o imprescindible… podría seguir el día entero y no terminaría. Un día que contiene todo el saber del 𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑎 y donde todo, a la fuerza, sale a la perfección, como a Bill Murray en el último tramo del Día de la marmota o la resolución impecable del juego donde Mario salva a la princesa de Donkey Kong. Podría parecer una trivialización, pero al comprender que para llegar a un día que ya se me antoja terrible y él considera casi feliz, se vislumbra la dimensión de un drama que va más allá del preso, del exiliado, del obligado a trabajos forzados en condiciones inhumanas, mal alimentado, desprovisto de cualquier propiedad, sin visitas, sin familia y sin esperanza de retorno, porque los reúne a todos juntos. Al mismo tiempo y por contraposición, el elemento más perturbador es la elegante sátira que impone su aceptación de la realidad; lejos de resignarse el preso utiliza su mejor arma, el ingenio. Esto acerca su lectura a las de novelas de picaresca, lo que también favorece la traducción (excelente) y la acertada elección de voces de germanías para los conceptos de difícil translación. La jornada del 𝑔𝑢𝑙𝑎𝑔 se estructura en tiempos que recuerdan a las horas canónicas de un monasterio. Al fin y al cabo, la palabra monacato procede del griego 𝑚𝑜𝑛𝑎𝑐ℎ𝑜𝑠, “persona solitaria”, y un repaso de las características comunes a todas las órdenes justificaría su misma consideración, incluida la sustitución del nombre por un número que anula su individualidad. Todo llevado al extremo, por supuesto. Fue su única obra publicada en la URSS, y solo mientras benefició a un régimen que intentaba distanciarse del stalinismo. Luego desapareció de las estanterías, se le expulsó del país y se le readmitió con la aureola de mito viviente con su Nobel. Aparentemente tibia y complaciente, entronca con la picaresca en la aceptación de la situación y la negación de la posibilidad de progreso, cuya sola idea ya causa daño. La felicidad solo se encuentra en el presente de una doble ración de pan y un pitillo. 𝑆𝑜𝑙 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑏𝑜𝑠 (El terror queda en 𝑜𝑓𝑓) «Las obras de denuncia pasan por una primera etapa en que prima el mensaje político y la inmediatez, pero con el tiempo –una vez se ha difundido y asimilado- debe acabar prevaleciendo el aspecto literario». (prólogo de Enrique F. Venet)