
En una noche llena de emociones y con el Museu Nacional d’Art de Catalunya como telón de fondo, el pasado 15 de octubre Juan del Val se alzaba con el reconocimiento del jurado, que le concedía el Premio Planeta 2025 como autor de la novela Vera, una historia de amor. En su discurso de agradecimiento no faltaron las referencias a la suerte, al amor o al poder de la literatura para cambiar vidas como la suya. Éstas fueron sus palabras.
Cuando el deseo también es el peligro
Vera ha seguido siempre las reglas: ha vivido durante más de veinte años con la elegancia, la discreción y la dignidad exigidas a la esposa de un marqués. Pero ahora, a los cuarenta y cinco, recién separada y sin nadie que le dicte qué hacer, empieza a plantearse preguntas que nunca se había permitido.
En medio de esta búsqueda aparece Antonio. Es más joven, de origen modesto y ajeno a su mundo. No es solo la atracción lo que los une, sino algo más profundo: la posibilidad de salirse del guion. Ese vínculo, tan improbable como provocador, será el detonante de unos hechos que nadie anticipa.
El exmarido de Vera no acepta que esta se haya rebelado, y lo que comienza como despecho se va convirtiendo en algo mucho más siniestro. Hay cosas que el marqués no soporta perder. Y algunas pérdidas, cuando se acumulan, pueden llevarte al límite.
«Buenas noches, bona nit, primero quiero agradecer al jurado que haya elegido a Vera, una historia de amor como la novela premiada. También quiero darle la enhorabuena a Ángela, espero que nos vaya bien y que le demos la razón al jurado.
Esto es tan asombroso, es una cosa tan fantástica, que parece que solo le puede pasar a los demás. Y mi vida es un poco eso: está llena de momentos maravillosos que siempre parecían estar destinados a cualquier otro que no fuera yo. Verme aquí me parece casi un milagro y creo que tengo que recordar algunos momentos donde mi vida estaba completamente destinada al fracaso, expulsado del sistema por años en los que todo era polvo, era hormigón, eran obras, era tierra. Y ahora me veo aquí y creo que es la mejor manera de comprender lo mejor que tiene la vida: y es que nunca se sabe y de eso también, de lo inesperado, va Vera, una historia de amor.
Es una novela de amor en todas las direcciones, amor verdadero y amor interesado, que muchas veces es el mismo amor. Trata sobre una mujer que emprende un camino hacia la libertad y aprende a ser libre cuando pierde el miedo a equivocarse. Y yo creo que en eso también tiene que ver la libertad, en perder el miedo a equivocarnos.
Me pasa una cosa cuando tengo que resumir una novela, que nunca soy capaz de hacerlo con precisión, hay tantas cosas que que contar que me parece imposible resumirlas. En sus páginas hay una alta sociedad de Sevilla que a veces oprime a los barrios. Hay Madrid, una ciudad que conozco bien. Hay un marqués, un chico de barrio, una herida que no se puede curar, hay deseo y hay unas inmensas ganas de vivir. Pero como digo nunca soy capaz de resumir una novela con precisión, yo prefiero que me lea la gente, y cuanta más gente mejor.
Y en ese sentido sí quiero agradecer a Grupo Planeta que convierta la literatura en un acontecimiento popular en una noche como ésta, un acontecimiento popular que es lo que debería ser siempre la literatura. Se escribe para la gente, no para una supuesta élite intelectual, y considerar que comercial y calidad —para mí, las bases de este premio— son conceptos opuestos es faltarle el respeto a la gente.
Y de la gente vivimos todos los que estamos aquí, todos deberíamos escribir para la gente. También los políticos viven de la gente. Me conocéis, supongo que sabéis quién soy, pero al margen de la tele yo soy lo que escribo y a escribir le debo absolutamente todo lo que soy.
Si estoy esta noche en un sitio como éste, evidentemente es imposible llegar solo. Por eso voy a citar a algunas personas sin las que hubiera sido imposible que yo estuviera aquí esta noche. Miryam Galaz, que es mi editora. Muchas gracias, Miryam, porque por ti soy mejor escritor. A David Cebrián, amigo mío, llevamos mucho camino andado pero desde aquí te digo que no estamos ni en la mitad de ese camino y que me encantaría seguirlo recorriendo juntos. A Juan, a Pau y a Olivia, mis hijos, porque sin vosotros no tendría ninguna emoción levantarme cada mañana. A mis padres, porque tengamos la edad que tengamos yo creo que somos siempre un niño que quiere que sus padres estén orgullosos de él. Yo espero que esta noche estéis un poquito más orgullosos de mí, con los años que os he dado. Gracias, papá, por tu sentido del humor y por tu ironía, que siempre la tengo dentro. Y gracias, mamá, por enseñarme que pase lo que pase siempre hay esperanza. Sin estas personas yo no estaría aquí, me han ayudado a crecer, pero este premio es para una persona, que es Nuria, porque sin ti esto sería imposible. Porque sin ti nada tiene sentido. Cada vez que te miro, y llevo casi treinta años mirándote, descubro la suerte que tengo. Eres mi vida, te quiero. Buenas noches y muchas gracias».
Otros contenidos que te pueden interesar
Comentarios y valoraciones sobre el artículo: Discurso del ganador del Premio Planeta 2025, Juan del Val