
Oscar Wilde nació en Dublín en 1854 y, aunque su vida fue relativamente corta, dejó un importante legado en la literatura universal. Sus textos, llenos de extravagancia e ironía, lo convirtieron en un auténtico genio y, todavía hoy, muchas de sus frases son citadas. El escritor, autor de El retrato de Dorian Gray (su única novela) o La importancia de llamarse Ernesto, tenía una habilidad innata para retratar la realidad.
Todos sus textos brillan por una fina ironía, sí, pero también por transmitir una lucidez excepcional con la que diseccionaba la sociedad de su época. Ha llovido mucho desde entonces, pero recordar las frases de Oscar Wilde, aquellas sobre el amor, la amistad o la belleza, sigue siendo, actualmente, fascinante para todo lector que se precie.
Escritor, poeta y dramaturgo nacido en una familia aristócrata, Oscar Wilde, pese a su origen irlandés, fue uno de los autores más destacados del Londres victoriano. A los nueve años, comenzó sus estudios en la Portora Royal School y a los dieciséis se matriculó en el Trinity College de Dublín. Finalizó sus estudios en Oxford con grandes reconocimientos.
Mientras estudiaba, descubrió, además, su amor por los viajes y tuvo tiempo de editar una revista femenina. Al final de su vida, pasó por momentos complicados: fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados en 1895 acusado de sodomía por el padre de un íntimo amigo suyo. Cinco años más tarde, murió en París bajo el absoluto anonimato.
Amante de los clásicos griegos y de la literatura inglesa, publicó su primer texto titulado Poemas en 1881. Pero su obra más conocida es, sin duda, El retrato de Dorian Gray, su única novela publicada en 1890 y que navega entre la belleza y la decadencia. Un libro que, a su vez, tiene un toque gótico muy especial y que ha conquistado a millones de lectores generación tras generación. De hecho, esto todo un clásico de la literatura universal que todo lector que se precie debe leer al menos una vez en la vida.
Pero, Oscar Wilde escribió muchos otros textos y firmó obras de teatro inolvidables como Un marido ideal o El abanico de Lady Windermere, que siguen siendo ejemplos perfectos de comedia punzante sobre el escenario.
Leer a Oscar Wilde hoy sigue siendo un placer. Sus frases cortas, hirientes y directas ponen sobre la mesa la complejidad que envuelve a todo tipo de relaciones humanas. Eso sí, el dramaturgo no olvida que son, sin duda, necesarias. Realmente, Wilde sabía cómo hablar de amor y amistad.
Para él, «Amar a uno mismo es el comienzo de un romance para toda la vida», un recordatorio de que antes de entregarnos a otros, hay que quererse de verdad. Y, como muestra de su ironía, también llegó a afirmar que «El amor es un sueño que no se puede dormir», porque el corazón nunca descansa. Eso sí, su opinión sobre el matrimonio dejaba mucho que desear: «Jamás debemos casarnos si pretendemos seguir enamorados.»
En cuanto a la amistad, el dramaturgo nacido en Dublín también tenía una opinión muy clara:
«La amistad es mucho más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla con más cuidado».
Un verdadero amigo, consideraba, era aquel que te comprende, te molesta, te critica… y aun así sigue ahí. Y una cosa más:
«Los amigos de verdad te apuñalan de frente.»
Los textos de Oscar Wilde han mantenido perfectamente su esencia con el paso de los años. Son, todavía hoy, un golpe de realidad envuelto en ironía, crítica y una sinceridad despiadada.
Wilde detestaba las hipocresías de su época y así lo dejaba escrito en cada una de sus obras. Definía a la sociedad victoriana como un teatro de máscaras. Incluso, llegó a decir que «La sociedad es simplemente un conjunto de individuos que fingen ser felices» y que «Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti».
Pero aún hay más. Otra de las frases de Oscar Wilde más célebres fue:
«Los hombres siempre quieren ser un primer amor, las mujeres quieren ser un último romance.»
Y sí, también le encantaba poner en evidencia la obsesión con la apariencia:
«Todo en exceso es malo, excepto la belleza.»
De hecho, el concepto de belleza es el claro protagonista de su única novela, El retrato de Dorian Gray donde dejó por escritas reflexiones inolvidables:
«El alma se corrompe con la conciencia de la belleza y el placer.»
«Vivir profundamente cada momento, pues la juventud y la belleza no duran para siempre.»
«La verdad siempre es rara, y la belleza siempre peligrosa.»
Como ves, Oscar Wilde (1854-1900) fue dejando a lo largo de su vida una gran cantidad de frases memorables llenas de ironía e ingenio que siguen siendo hoy, en su mayoría, igual de certeras. Y, ahora, como decía el propio Wilde en El retrato de Dorian Gray: «La única forma de librarse de la tentación es caer en ella». Por lo tanto, caigamos en la tentación de leer toda su obra y disfrutarla página a página.
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