¿Por qué nos encanta leer el mismo libro una y otra vez?

Tenemos una pregunta para ti, lector: ¿a ti también te pasa que, aunque hayas visto la película de los Gremlins mil veces, no te importa verla 1001 y te lo pasas fantásticamente bien? A nosotros sí. Y nos ocurre lo mismo cuando escuchamos ese álbum de esa banda por enésima vez, cuando releemos nuestro libro favorito o cuando de repente reponen esa serie que ya habiamos visto y disfrutamos muchísimo en su momento. 

Esto existe y tiene un nombre: es el efecto nostalgia. En este post te contamos qué es y por qué como seres humanos tendemos a buscar los mismos estímulos una y otra vez. ¿Es algo tan raro como creemos? Quizás no tanto. ⤵️


En una vida complicada, buscamos cosas fáciles 

Puede parecer contradictorio que en un mundo digital y con menos límites que nunca, con todo un universo de contenidos, de lecturas, de personas por conocer y de cosas que hacer... tendamos a tener un círculo reducido de personas y de actividades que hacemos, ¿no es así? 

Para nada. Precisamente delante de tantas opciones nuestro cerebro tiende a colapsarse. Hay mucha información y cuesta más elegir una opción. Es como cuando vas a una tienda de decoración porque te estás reformando la casa y te sientes abrumado por la cantidad de baldosas con patrones distintos que puedes poner en tu cocina. Es caótico. Así que es probable que si detectas un tipo de baldosa que tuviste en tu piso anterior, te sientas a salvo y vayas a por ella. ¡Decisión tomada y un problema menos!  

Eso es precisamente lo que nos ocurre con el consumo de contenidos. Ante tanta oferta, sentimos que hay demasiadas cosas a valorar y saber antes de elegir cuál será nuestra siguiente lectura, por ejemplo. Por eso es más sencillo y más reconfortante poner nuestros ojos sobre una obra que ya nos es conocida y que sabemos que disfrutamos en su día. Es reconfortante. 


Reviviendo los mejores momentos 

El efecto nostalgia, claro, no sólo tiene que ver con ir sobre seguro y evitar el caos. Tiene mucho que ver con las sensaciones.

Como afirma el psicólogo Neel Burton, cuando consumimos de nuevo un producto, no consumimos sólo el producto. Sino que revivimos la versión de nosotros que hace años leyó ese libro o que vio aquella serie. Es como sacar el álbum de fotos de cuando ibas a la secundaria y empezar a pasar las páginas: de inmediato resurgen las anécdotas de lo que pasó en aquella clase, recuerdas aquella amistad que te marcó tanto, te viene a la mente ese conjunto tan cuestionable que te encantaba vestir y que ahora mismo te preguntas cómo es posible que salieras con aquello a la calle. 

Volver a leer un libro de tu infancia es volver a vivir tu infancia en cierto modo. Y por eso es un efecto tan poderoso. Además está enteramente a nuestra disposición. Tenemos toda la librería a nuestra disposición para elegir qué versión de nosotros queremos rememorar: si aquel currito que pasaba por una mala época hace tres años y ahora está en un lugar mejor; si aquella estudiante llena de sueños que leía Alicia entre clase y clase de la universidad...

Como dice Burton, "las cosas que nos vemos obligados a volver a ver son las que nos producen comodidad o perspectiva". 


Cuando algo nos gusta, ¿por qué cambiarlo? 

Otra poderosísima razón que explica por qué leemos los mismos libros una y otra vez o por qué revisionamos Star Wars completa cada ciertos años, es una razón muy muy sencilla: lo hacemos porque sí, porque nos gusta. 

Y realmente no nos hace falta ninguna justificación más. Si con un gesto tan sencillo podemos traer un rato de felicidad a nuestra vida, ¿por qué no hacerlo? Es igual que ir al restaurante y pedir siempre tu postre favorito: sabes que al cabo de la comida tendrás esos instantes de placer que nadie te va a quitar y esperas con ganas a que llegue ese momento. 

En palabras de la experta en psicobiología Gabriela Orozco, cuando algo nos gusta experimentamos un incremento en nuestros niveles de dopamina. Con ella aumenta también nuestra sensación de placer y de entusiasmo. Y nuestro cerebro nos va a pedir más dosis de ese estímulo. Por eso ver los Gremlins una y otra vez nos gusta tanto. Además no importa que nos sepamos la trama al dedillo porque, al librar al cerebro de la tarea de entender el argumento, puede prestar atención a otros detalles y guiños que en otros visionados ha pasado por alto y así descubrimos nuevos motivos para que esa peli que ya nos gustaba, nos guste aún más. 

Es como entrar de nuevo en la casa de las hermanas March, de Louisa May Alcott. Sentarnos en su salón. Y ver cómo sus historias y sus silencios cobran vida otra vez. Conocemos el salón. Conocemos a las hermanas. Pero no sabemos con qué sensibilidad vamos a recibir hoy sus sueños, no recordamos aquel gesto callado que hacía Jo con la cabeza cuando se disgustaba y que para nuestro yo lector de hace tres años expresaba taaaantas cosas. Y es que cada vez que abrimos un libro tenemos la oportunidad de revivir su historia, de reinterpretarla, de revivirnos a nosotros mismos y de recordar cómo aquella trama nos impactó tanto... o de ver cómo nuestra perspectiva ha cambiado y comprobar que nuestra simpatía ahora está con ese personaje que antes no nos parecía del todo claro. 

Leer y releer será un placer al que nos rindamos siempre, porque nos da la oportunidad de reinventarnos. Al fin y al cabo ya lo dice George R. R. Martin, un lector vive mil vidas antes de morir. El que nunca lee solo vive una¡Y nosotros queremos vivirlas y revivirlas todas! 

¿Leemos? ♥️

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