El actor Keanu Reeves anuncia en una entrevista exclusiva que se encuentra preparando la versión cinematográfica, la animación y las novelas de su exitosa serie de cómic BRZRKR. Este título gira entorno a B, un hombre mitad mortal, mitad dios, maldecido por la violencia y obligado a llevar una vida consumida por el caos. Después de miles de años vagando por la Historia, B. puede que haya encontrado un refugio: trabajar para el gobierno de Estados Unidos para luchar en esas batallas demasiado peligrosas para cualquier otra persona. 
 
BRZRKR ha sido un éxito de ventas desde su estreno, convirtiéndose en uno de los cómics más vendidos en USA en el siglo XXI. Acompañan a Reeves en su primera incursión como creador de cómics el reputado guionista Matt Kindt (Spiderman, Justice League) y el conocido ilustrador Ron Garney (Capitán América, Lobezno, Spiderman). 


 
PLANETA COMIC: ¿Podríais hablarnos del origen de este cómic, de su concepción, del fichaje del equipo y de la elección de Boom! como editorial?

KEANU REEVES: Hola, soy Keanu. Pues me reuní con Boom!, tuvimos una reunión general, y compartimos una serie de ideas acerca de lo que estábamos haciendo, de lo que queríamos crear. Les presenté la idea de este personaje, de BRZRKR, y les gustó. Me preguntaron si querría hacer un cómic sobre el personaje y les dije que sí, que por supuesto. ¡Por favor! Fue entonces cuando empezaron a reunir el equipo. El primero en unirse fue Matt Kindt, ¡el increíble Matt Kindt! Luego nos presentaron a Ron Garney, el fascinante Ron Garney, para que lo dibujara. Pero, antes de eso, hablaron con Rafael Grampá, que estuvo de acuerdo con encargarse del arte conceptual del protagonista de BRZRKR y de un par de las primeras portadas de la serie. Quiero destacar que en el equipo también están Bill Crabtree, que se encargó del color, y Clem Robins, que es el rotulista. Porque, claro, yo nunca había hecho un cómic, así que, para mí… A ver, había leído montones de cómics, había leído los créditos, pero no sabía cómo se hacía un cómic. Así que, para mí, ha sido toda una curva de aprendizaje. Me ha parecido muy cinemático, muy parecido a como se hacen las películas, ya me entiendes: se escribe el guion, hay un director de fotografía… Aquí se necesita un diseño de producción, necesitas color, necesitas… De forma que el hecho de que hubiera tantos creativos implicados me resultaba familiar. Oye, Matt, ¿hablas tú de cómo fue lo de escribir los guiones? 

MATT KINDT: Sí, bueno, pues, nos sentamos y hablamos del tema, no dejaban de ocurrírsenos ideas. Yo diría que tú diste… que a ti se te ocurrieron las grandes ideas. Así que, después, ya era cuestión de ¿cómo damos forma a todo eso? ¿Cómo lo dividimos en bocados? En números, vaya. Y es que llevo veinte años escribiendo cómics y siempre estoy pensando en el formato de 22-24 páginas y enseguida me pongo a pensar en cómo se puede dividir la historia. Pero vamos, que las grandes ideas se te ocurrieron a ti y fue como… como un juego de rol… hasta cierto punto, ya sabes, en el que tú interpretabas a B y, entonces, yo fui quedándome con algunos de los otros personajes… con Caldwell, con un poco de Diana, ya me entiendes, y nos respondíamos. Pero vamos, que el proceso que seguimos juntos no fue muy diferente del proceso que sigo yo, por mi cuenta, que consiste en hacerse con la idea general, detallarla y, después, escribir un guion. Luego trabajas una y otra vez el guion y el diálogo, haces un pase de diálogo y arreglas lo que sea necesario, hasta que llegamos a ese punto en el que Ron puede leerlo. 

K.R.: Sí, a ver, se lo enviamos a los editores, a Eric Harburn y Matt Gagnon, que son grandes editores. Luego, pues, Matt y yo lo preparamos todo y se lo pasamos al maestro. 

RON GARNEY: ¿A quién, a mí? 

K.R.: A ti, Ron. 

R.G.: Bueno. 

M.K.: ¡Tú lo arreglaste! 

R.G.: Bueno, es que ellos… la verdad es que me siento muy afortunado de haber trabajado con ellos, porque prestan mucha atención al detalle. Y es que, a veces, uno puede llegar a perderse. Me refiero a que, a veces, trabajo diez, doce horas… y tengo que meterme con los detalles y en ocasiones se te pasan cosas, pero ellos son muy detallistas, en especial, Keanu. Él se fija en todo, en lo que le gusta y en lo que no, o en lo que le parece que tiene sentido y en lo que no lo tiene. Y eso es genial, porque te ayuda a rellenar algunos huecos que se te pueden haber pasado o puede que tenga que volver atrás por algo, pero sirve para reafirmar aquello que tengo en mente. Así que, a ese respecto, ha sido bueno para mí por ser una forma muy diferente a como había trabajado hasta ahora con otros guionistas. En mis treinta y cinco años de carrera, lo habitual es que entregue los dibujos y que no reciba ningún tipo de comentario por parte del guionista más allá de: «¡Oh, está genial!». Este caso ha sido más como: «Oye, ¿te parece que movamos esto porque quiero que el tipo diga tal cosa?», y eso me ha resultado de gran utilidad y creo que, al final, consigues un producto más cohesionado, porque todos estamos en la misma página, viendo lo mismo. Así que, a ese respecto, ¡lo he disfrutado muchísimo!

P.C.: Matt, Ron, ¿cómo os habéis sentido al trabajar con Keanu? Y, Keanu, ¿cómo te sentiste al colaborar con Matt y con Ron?

M.K.: Pues ha estado muy bien. Nunca habría dicho que fuera a suceder. Creo que al principio sentí un poco de… de aprensión. No siempre me gusta colaborar, porque los cómics son como... Ron, tú me entiendes, esta es una profesión solitaria. Escribir es un proceso solitario. Aunque creo que, a medida que me hago mayor, estoy más abierto a colaboraciones y a que haya otra persona en el proceso, aunque creo que también depende de quién es el colaborador, de quién es el compañero, y nunca había trabajado con nadie tan detallista como Keanu que, además, es tan generoso con el tiempo y con el esfuerzo como lo eres tú y, claro, si estoy trabajando con alguien que se está esforzando tanto o más que yo, siento la necesidad de esforzarme más. Y yo diría que así ha sido nuestra relación, porque… no puedo calcular cuántas horas hemos invertido en este cómic, cuánto tiempo le hemos echado; ya me entiendes, para que todo quedara bien, no solo para acabarlo, sino para dejarlo todo perfecto. Ahora bien, yo, por lo menos, me he divertido.

R.G.: Sí, estoy completamente de acuerdo. Me sorprendió gratamente lo solícito que es Keanu. Al principio no hablé tanto con Matt, pero fue genial, porque, en un momento dado, nos reunimos todos en persona y, aunque hubiéramos estado separados hasta entonces, cuando nos conocimos se forjó un lazo de verdad, un lazo que, a mi entender, trascendió el proyecto en sí. Así que, para mí, resultó muy gratificante, porque, por lo normal, no te sientes así. En muchos sentidos, cuando te dedicas a esto, tal y como ha dicho Matt, estás como encerrado, como aislado y puede ser una labor muy solitaria. Así que, juntarse, verse en persona, fue una experiencia plena en todos los sentidos de la palabra. Así que yo diría que ha sido algo que ha resultado único en nuestra carrera, para todos, diría yo… o eso espero.

K.R.: Sí, la verdad es que para mí fue genial colaborar con ellos, conocer a Matt, el proceso de dar forma a las frases, que me enseñara cómo trabaja él, lo de ir haciendo esquemas y borradores. Porque yo me limitaba a interpretar a los personajes, pero, con él recibía una respuesta y veía la labor, el talento… Porque puede que yo tuviera un montón de ideas, pero él las cogía y les daba forma, las trabajaba, entendía la forma artística y aquello me conmovía. Y luego conocí a Ron y vi parte de su trabajo y vi cómo iba cobrando vida, y eso me ha resultado emocionante, y te aseguro que este es un cómic que… que me gusta de verdad. En lo referente al dibujo… creo que lo que Ron es capaz de hacer con las emociones, con las emociones y el dramatismo de los personajes, con el camino, con el sufrimiento y la pena… Se le da muy bien la caracterización del personaje. Además, ver el dinamismo de la violencia y de la narración. De verdad, aprecio muchísimo su trabajo y, luego, el color de Bill y la rotulación de Clem… Para mí ha sido… o esto de estar hablando contigo, que te lean en España, en Francia, en Grecia… No creo que ninguno de nosotros nos lo esperáramos. Para mí ha sido muy chulo eso de ver los diferentes idiomas y el camino que está tomando este cómic y por el que me está llevando.

P.C.: ¿Qué influencias tiene la historia de otros cómics, de películas, de novelas…?

M.K.: Yo diría que, en mi caso, la vibración de lo que iba montando tenían mucho que ver con Keanu, pero también con Arthur C. Clarke y con gran parte de la ciencia ficción más dura, sin dejar de lado aquello que queríamos conseguir; pero creo que eso es lo que me atrajo de este proyecto ya desde el primer momento, cuando me lo presentaste, que algunas de las ideas más relevantes eran ideas que ya me interesaban de antemano, ideas ambiciosas, muy de la vertiente dura de la ciencia ficción, ideas como las de Arthur C. Clarke o Asimov y otros como ellos. Creo que bebí mucho de ahí.

R.G.: En mi caso, en lo que se refiere al dibujo, me inspiré en mi propio trabajo y en lo que leía, en lo que ellos estaban escribiendo. Y antes Keanu ha hablado de emociones y de todo eso, y la verdad es que yo también he de sentirlas. No me refiero tanto al amor, sino a la violencia y en todo eso, pero aquí hay mucho de todo. Y hay un verdadero equilibrio, el yin y el yang de la violencia y el amor, y… porque, claro, la una no puede existir sin el otro, pero yo quería llegar al fondo de esas áreas de mí mismo y plasmarlo en las páginas. Y a veces puede ser muy cinético… y duro… porque esta es una historia cinética y dura, pero también hay mucho amor y tensión… y tensión sensual y engaños. Hay muchas capas diferentes. Suceden muchas cosas. Así que de eso es de lo que me he alimentado en lo que se refiere al dibujo y a la lectura y a mis influencias y todo eso, pero también hay mucho del trabajo cinematográfico de Keanu, un poco de esto y de aquello. Y es un poco lo que hice en esta cubierta. 

K.R.: ¡Qué buena es! ¡El número diez!

R.G.: Porque, por extraño que parezca, ha sido divertido, porque he podido jugar con Keanu. Porque, aunque se supone que esto es el Sudario de Turín, como ya he dicho en otras entrevistas, también están todos estos cuerpos retorciéndose en su cara, que se supone que representan la angustia y el dolor de todas las vidas a las que ha afectado este personaje. Pero, al mismo tiempo, me inspiré para ello en una de las películas de Keanu: Pactar con el diablo. En esa película hay una escena en la que Kevin entra, ya sabes, al despacho del diablo, y Al Pacino se pone de pie y dice algo así como: «Kevin, está ovulando…» o lo que sea que dice, y en la pared, por detrás de ellos, hay un montón de cuerpos que se retuercen, y decidí reflejar parte de aquello en su rostro. Así que eso también forma parte del cómic. Vamos, que he tenido numerosas fuentes de inspiración. Y la verdad es que ha sido una pasada, no puedo decir otra cosa.

P.C.: Para aquellos que aún no han oído hablar de la película, de la adaptación, ¿será una serie de televisión, una película o una serie de animación? Y, si es una serie de animación, ¿será, quizá, de estilo japonés?

K.R.: Sí, la verdad es que a Boom! le ha gustado mucho lo que hemos estado haciendo y nos ha apoyado mucho para que pudiéramos seguir contando historias de BRZRKR. Así, acabamos hablando con Netflix y acordamos rodar una película. También estamos hablando con una empresa de animación japonesa para ver si hacemos un anime. Y también estamos intentando sacar una novela. Y lo que pretendemos es no contar la misma historia que en el cómic, sino que, sencillamente, esté influenciada por el cómic y por sus personajes y por lo que yo llamo «las reglas del personaje». Ya me entiendes, han pasado miles de años, es medio humano, medio dios, está maldecido por la violencia… No obstante, puedes explorar cualquier época pasada, puedes llevar el personaje adonde quieras. Igualmente, podríamos hacer algo moderno en lo que se refiere a que la forma afecte a la historia, ya sea una película, un anime o una novela; lo que queremos es que sea la historia la que hable y que cree su propia forma. 
 

Fuente: Planeta Cómic

Traducción de Víctor Manuel García de Isusi


 

Valora este artículo