1. PlanetadeLibros
  2. /
  3. Planeta Fantasy
  4. /
  5. Entrevista a Carles Esquembre (Las tres heridas de Miguel Hernandez)

Carles Esquembre es como los antiguos artistas del Renacimiento: autor de cómic, concept artista, storyboarder, ilustrador, colorista y músico. Con la misma exquisitez que emplea para realizar sus obras, nos recibe para que podamos conocer un poco más sobre él y su novedad, la novela gráfica Las Tres Heridas de Miguel Hernández.

No es la primera vez que tratas las vivencias de un poeta emblemático de principios del siglo XX. ¿A qué se debe esa predilección?

Para ser sincero, mi absoluta y total incapacidad para publicar mis propias historietas de ciencia ficción grandilocuentes o bien mis otras vertientes con historias más intimistas y deprimentes. Hace unos cuantos años, junto con otros estudiantes y artistas de la Escola Joso, tuve la inmensa suerte de ser seleccionado para una revisión de portfolio con Moebius, en un Saló del Cómic de Barcelona. Recuerdo que yo era el único que había llevado unas páginas de una historieta de ciencia ficción distópica claramente influida por Moebius (eufemísticamente hablando, pues era una mala copia de sus dibujos), por lo que pensé que me animaría a seguir por ese camino dándome consejos y críticas. Para mi sorpresa, no solo no le gustó lo que le enseñé, sino que me dijo que tal vez debería pensar en dedicarme solo a escribir guiones, pues mis ideas estaban por encima de mis posibilidades como dibujante. ¡Lo más triste es que el guion de aquella historieta ni si quiera lo había escrito yo! Así que básicamente me dijo que me dedicara a otra cosa.

En paralelo a esto, en mi casa siempre se me ha inculcado un gran amor por la cultura y la literatura, siendo los poetas y literatos igual de protagonistas que los personajes de los cómics que leía, así que se puede decir que siempre han estado presentes en mi vida. Nunca pensé que acabaría dibujando e interpretando sus biografías y sus libros en formato cómic, porque, aunque siempre me había sentido tentado a ello, tengo muchísimo respeto y pudor al acercarme a estos asuntos. Lo que ocurre también con esta gente es que pertenecieron a uno de los periodos más convulsos y violentos del siglo XX, donde todos los intentos de estados democráticos sucumbieron a las dictaduras y los fascismos. Y concretamente en la historia reciente de España ha habido un claro escamoteo y falsificación impuesto por el canon franquista, presentando incluso a día de hoy a algunos de estos poetas como “escritores franquistas”.

¿Cómo te has documentado para desarrollar este proyecto? Tanto a nivel de guion como de ilustración.

Después de escribir y dibujar Lorca en Nueva York, tenía mucha ilusión por hacer “trabajo de campo” para la realización de este cómic pues, aunque vivo relativamente cerca de Orihuela, nunca he estado allí y me hubiera gustado tomar apuntes y recorrer algunos de los lugares y rutas del poeta. Pero llegó la pandemia y tuve que hacerlo todo durante el confinamiento. Así que lo curioso es que he estado en Nueva York, a miles de kilómetros de mi casa, pero nunca en Orihuela, a apenas una hora de distancia de mi estudio.

Como es un trabajo en “solitario” no tengo un método o un proceso concreto, por lo que voy compaginando un poco las tareas de documentación, lectura de bibliografías y discriminación de información junto con aspectos técnicos relacionados con el grafismo o la estética del cómic. Visualmente también sabía desde el principio que iba a trabajar en blanco y negro puro, dando mucho peso a las masas de negro con iluminaciones muy contrastadas. Aunque el acabado de las páginas es enteramente digital, tengo una libreta con estudios a lápiz y bocetos previos de las viñetas que se podrán consultar al final del cómic en una sección de “extras”.

Para el guion, no escribo un guion técnico donde todas las viñetas y páginas estén ordenadas, sino que voy recopilando datos y escribiendo todo en cuadernos para luego ir mutilando los textos e incorporarlos en el montaje de las páginas del cómic. En este sentido es imprescindible la biografía de Miguel Hernández escrita por José Luis Ferris, biógrafo “oficial” del poeta, que, lejos de ser una suma de datos y fechas, es una lectura apasionante como la mejor de las novelas. ¡Resulta imposible no verse tentado a convertir cada una de sus páginas en una página de cómic!

El proceso creativo de profundización y que implica la vida de otra persona precisa de un ingrediente importante: la empatía. ¿Cómo te ha influido ahondar en la vida, en las penurias y sensibilidad de Miguel Hernández?

Esta pregunta es muy interesante pero difícil de responder. Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en “entender” a Miguel Hernández es el nombre de Carmen Alemany (catedrática de Literatura Hispanoamericana, respetada y admirada experta en Miguel Hernández en todo el mundo). Solo a través de Carmen Alemany he llegado a entender de verdad algunos de los significados e interpretaciones de los poemas de Hernández. Tengo la gran suerte de conocer y vivir cerca de Carmen. Antes de inundar mis libretas con bocetos y escritos, lo único que quería era contarle a ella la idea que tenía para este libro y poder consultarte todas mis dudas. ¡Y mi único e incesante temor era que no le gustara mi propuesta! Es un gran honor para mí que aceptara prologar el cómic. Carmen estuvo ahí en todo momento, abriéndome las puertas de su casa y dedicándome su tiempo y conocimientos hernandianos, además de un apoyo constante con sus palabras de admiración hacia el trabajo que le iba mostrando. Solo después de mis encuentros con Carmen y de la lectura y visionado de sus conferencias fui capaz de releer algunos de los poemas de Miguel Hernández y sentir una respuesta emocional profunda y sincera. Jamás le estaré suficientemente agradecido. Cada vez que vuelvo a leer su maravilloso prólogo me doy cuenta de la suerte que he tenido al conocerla.

No quiero parecer psicopático, pero una vez sentado en la mesa de dibujo, he estado tan metido y concentrado en intentar hacer el mejor trabajo posible, que solo pensaba en la ejecución técnica, dejando de lado las emociones y sentimientos que me causaba acercarme a la vida y obra del poeta, pensándome más en “artesano” que “artista” y, por supuesto, teniendo muy claro que no soy experto en Miguel Hernández, solo soy un dibujante que ha interiorizado una extensa red de documentación, libros y datos biográficos del poeta para luego hacer una interpretación de ficción gráfica concreta.

Por otra parte, uno puede disfrutar de la lectura de los poemas de Miguel Hernández como experiencia estética, pero está bien desterrar esa idea de “inspiración poética” como si los escritos de los poetas fuesen algo que surge de una especie de nada donde se encuentra todo ese mundo de ideas. Solo estudiando, profundizando e investigando se puede llegar a entender el significado y la interpretación de los textos. De esto te das cuenta especialmente cuando hablas con gente que investiga y acude a los “EPRES” (evidencias primarias de época, como denomina Ángel Viñas) es decir, papeles, archivos, documentos reales. Y en los estudios y trabajos de Carmen te muestra cómo Hernández trabajó intensamente en sus manuscritos para depurar su técnica. 

¿Qué destacarías más de la personalidad del poeta?

Por el respeto que tengo hacia la figura de Miguel Hernández, me resulta imposible hablar de él en términos de cercanía, al estilo “pues Miguel era un tipo que tal o cual...” como si lo conociera. Me puedo hacer una vaga idea de su personalidad en función de los pensamientos  que dejó por escrito, tanto en sus poemas como en sus conversaciones, testimonios y epistolario, pero estamos hablando de un personaje que vivió hace casi 100 años y que tuvo que pasar por una serie de experiencias vitales terribles, imposibles de imaginar a día de hoy para mi generación, un calvario de cárceles, torturas y muertes junto con un férreo compromiso ideológico y una renuncia a una vida relacionada con el ambiente católico imperante en aquellos años, especialmente en su Orihuela natal. Lo que sí me atrevería a decir es que (por lo que leo a la gente que lo ha investigado y ha escrito sobre él) creo que debió ser una persona muy temperamental, con un fuerte carácter.

La novela gráfica está dividida en tres partes. ¿Por qué decidiste esta estructura narrativa?

Esto es por el poema “Llegó con tres heridas”. Quise dividir el cómic en tres partes, asignando cada “herida” a un periodo de su vida y dando protagonismo al símbolo táurico como representante de esas heridas. Es por eso que detrás del inicio de cada capítulo podemos ver a un Hernández convertido de forma simbólica en un toro y sufriendo diversas estocadas. Los trabajos que publicó Hernández comprenden apenas 10 años de su, por desgracia, corta vida, así que se puede considerar una obra “breve” pero de una trascendencia total. Tampoco quería contar una biografía al uso, porque para eso, como he comentado antes, hubiese hecho una adaptación en cómic de la biografía de Jose Luis Ferris.

¿El uso del blanco y negro era una opción clara desde el inicio?

Sí. Venía de hacer dos largos trabajos donde, además de la tinta, trabajé mucho con escala de grises para definir volúmenes e iluminaciones, por lo que estaba muy interesado en hacer un dibujo más sintético. En este cómic iba a meterme de lleno en representaciones biológicas relacionadas con la naturaleza como puedan ser el interior de los cuerpos humanos y animales, el inicio microscópico de la vida acuática, ¡incluso la representación gráfica del acto sexual desde el interior de los cuerpos! Todo esto sabiendo que iba a ser en blanco y negro, de manera que el reto en parte también residía en cómo dibujar “viscosidades” y elementos acuosos/carnosos con solo el blanco y negro y sin mucho espacio para las texturas. Y bueno, de paso si podía aligerar un poco el tiempo de trabajo, mejor, je je je. Aun así, como siempre, en muchos momentos me perdí en un mar de detalles gráficos solo visibles mediante el zoom digital.

Las Tres Heridas de Miguel Hernández la edita Planeta Cómic, con quien ya participaste con un relato de la antología Diferente. ¿Cómo surgió la segunda colaboración y qué significa para ti?

Fue gracias a Santi Casas. Santi es uno de los artistas más completos que conozco, mi admiración hacia él es total. Trabaja prácticamente en todos los ámbitos relacionados con los cómics, la ilustración, el diseño, el concept art, vamos, que es un maestro en todo. Él me presentó en Planeta y allí conocí a David Hernando, el editor jefe, que desde el primer momento me dio toda la confianza cuando le comenté y le enseñé algunas muestras del cómic sobre Miguel Hernández. Más tarde también he conocido a Alexandra Pierres, que se incorporó como editora y hemos estado en constante comunicación para terminar de pulir la edición de mi cómic. Estoy muy agradecido a ambos, y a todo el equipo de Planeta que voy conociendo, por su confianza, trato, amabilidad y cercanía. 

Aquí también me gustaría hablar de una persona que ha sido importantísima en mi trabajo. José Luis Córdoba, ex editor jefe de Panini. Él fue el primero que se fijó en mi proyecto sobre Lorca en Nueva York, y estoy absolutamente convencido de que no hubiera podido publicar mis cómics sobre estos poetas de no ser por él. Esto lo digo porque, por ejemplo, el enfoque gráfico que abordé en Lorca echaba para atrás a algunos editores de cómic, porque tenía que ver con la relación de las vanguardias de los años veinte con la pintura y la fotografía, así que incorporé mucho collage y referencias fotográficas, algo que quizá no está muy bien considerado entre algunos lectores de cómic, pero que un editor con extenso conocimiento literario como es José Luis, captó desde el principio. 

Está claro que esta obra puede convertirse en material escolar y pedagógico en el instituto, a modo de complemento a la lectura de los poemas de Hernández (como la inolvidable y desgarradora Nanas de la cebolla). ¿Qué aprendizaje te gustaría que se transmitiera con tu propuesta a las nuevas generaciones de lectores?

La idea siempre es acudir a la fuente original. Es decir, si con mi cómic consigo que nuevas generaciones de lectores se acerquen a Miguel Hernández, eso ya será todo un triunfo. Y que detrás de su nombre hay una historia. Y el conocimiento histórico proporciona lecciones para el presente. En los últimos años se están utilizando muchos tebeos en los ámbitos académicos para estudiar la figura de importantes poetas. El mismo Ian Gibson, uno de los hispanistas más respetados del mundo, ha hecho lo propio con sus libros, adaptándolos a cómic, pues en esta generación de inmediatez visual resulta mucho más accesible para el alumnado estudiar con recursos gráficos que no leerse las mil páginas de, por poner un ejemplo, Ligero de equipaje (la biografía de Antonio Machado).

Gracias por tu tiempo, Carles ^^

Foto del autor: Andrés Soro

Valora este artículo