Reseña de Aquelarre (The Coven)

“Aquelarre” comienza con una situación de las que parece que no se pueden poner peor. El escenario es un mundo alternativo en la que se persigue a las mujeres que sean sospechosas de practicar cualquier forma de brujería, por inofensiva que esta pueda parecer. Con ritmo de película de acción, entre persecuciones, escondites, situaciones de peligro e incluso explosiones, se va desenvolviendo la descripción de una realidad dominada por el fundamentalismo religioso y una misoginia bastante mal disimulada que pretende arrebatar a las mujeres prácticamente todas las libertades individuales.

La sensación que proporciona la novela no es exactamente de libro de género. Tanto el estilo literario como las situaciones seleccionadas tienen más que ver con aquello a lo que nos tiene acostumbrados la literatura realista. A pesar de que existe un punto caricaturesco en un presidente al que le encanta empapelar las calles con carteles ilustrados y advertencias al estilo distópico clásico (y que es fan de Sylvester Stallone, especialmente cuando hace de Rambo), la realidad nos ha acostumbrado a dar por verosímiles cosas peores. Las situaciones descritas resultan muy verosímiles en el contexto sociopolítico mundial de los últimos años. Resulta perfectamente posible imaginar que un clima de rechazo al empoderamiento femenino pudiera desembocar en un totalitarismo misógino.

Adelita García ha acabado en la cárcel por sus vínculos con las prácticas de hechicería pero consigue fugarse con la ayuda de Ethan, un centinela desertor hacia el que es posible que esté empezando a sentir cosas, algo que a Adelita no le hace ninguna gracia. Por su parte, Chloe Su, de solo 19 años, descubre que podría ser una de las brujas más poderosas que jamás han existido, lo que la convierte en la enemiga pública número uno. Los protagonistas son personajes muy realistas, con psicologías complejas.    

Las brujas que aparecen en “Aquelarre” pueden ser elementales, de cristales y de cocina. Las primeras son las brujas más escasas y poderosas. El color del elemento que utilizan a veces asoma bajo sus cabellos, y por lo tanto deben llevar sombrero para no ser descubiertas. Las brujas de cristales canalizan sus poderes a través de los minerales, y también son poco frecuentes. La mayor parte de las brujas utilizan hechizos sencillos a partir de elementos de uso cotidiano, y siguen las tradiciones ancestrales de la hechicería europea y su tradición en Norteamérica. De hecho, en la novela aparecen escenarios históricos como Cornualles y Salem.

Esta novela les gustará a los lectores de “El cuento de la criada”, ya que ofrece un escenario con ciertas similitudes. El peso de los elementos distópicos es mucho mayor que el que el concedido a la fantasía. El punto fuerte de la comunidad de brujas, que deben sobrevivir en la clandestinidad, son los lazos de solidaridad, amistad y sororidad que se forman entre sus integrantes.

Reseña de sofía Rhei


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