A todo editor le produce siempre una honda emoción encontrarse de pronto, entre centenares de manuscritos, con una novela como Al final de la mirada, de Alfonso Fernández Burgos, y darla a conocer con la firme convicción de que ha tenido el privilegio no sólo de ser uno de los primeros lectores en disfrutarla, sino de haber descubierto a un nuevo escritor con un ya muy sólido talento...








