En este libro conoceremos a Santi Munárriz, un carismático, inteligente y rebelde forense, que se enfrentará a un caso inquietante: diez personas se han tirado a la vez desde la séptima planta de un lujoso hotel de Madrid. Por otra parte, la periodista Berta Gigliani regresa a la ciudad después de años viviendo en Islandia, en busca de su hermano Bruno, el cual acaba de salir de la cárcel. Y Olga, la embarazada hermana de Santi, se niega a dar a luz en un hospital, pese a los peligros que conlleva. ¿Lograrán averiguar que pasó en esas habitaciones? ¿Suicidi0 colectivo o un crim3n? Porque el ser humano es el único animal que disfruta haciendo daño sin más objetivo que ese, el placer de t0rturar y mat4r.
En este primer libro, la autora nos trae un apasionante thriller, trepidante, con capítulos cortos, que hacen que el ritmo no decaiga. Una historia que conforme avanza la investigación, veremos que no es un caso más, sino que se mezclan dinero, poder, familia y asuntos personales no resueltos, dando lugar a miles de conjeturas que te harán explotar la cabeza.
Una novela en la que los personajes son fundamental en la trama, donde los protagonistas son atípicos e imperfectos, comenten errores y a veces, no entenderás su punto de vista, pero que te fascinarán precisamente por eso, porque no son perfectos. Acción, tensión y vidas entrelazadas en un libro fascinante y retorcido.
El final me ha dejado con la boca abierta, de verdad que es sorprendente y un poco perverso y turbio, pero una historia como esta no merecía menos. Y, por supuesto, ya tengo preparado el segundo libro, a las puertas del tercero, que sale este próximo mes de septiembre.
Os dejo una de las frases que más me han gustado: “El sufrimiento dura la sorpresa del primer momento. La gente se olvida enseguida. La actualidad es una trituradora de emociones”.