Aunque la vida se ponga difícil, siempre hay un amigo dispuesto a tenderte una mano (o una pata).
Qué complicado es para un gato lidiar con los seres humanos. Son inestables, irracionales, indecisos, una especie a observar con desconfianza. Richard Gold no es la excepción: lo tiene todo, pero pasa el tiempo en el sofá en bata, bebiendo, mientras ve torneos de dardos. Hasta el día en que...











