Los jóvenes ya no se sienten particularmente llenos de vida. Algunos están empezando a entrar en el mundo laboral y otros llevan ya unos cuantos años quemados en el mismo. Condiciones precarias, inestabilidad, sueldos miserables, explotación… No es raro que la mayoría sufran de ansiedad, depresión o burnout. ¡Hasta están emigrando hacia los pueblos para huir de la ciudad esmeralda!...



























