Bastará con que leas la primera página para comprobar que te puedes reír hasta de la muerte, porque Cathcart y Klein, consiguen arrancarnos una carcajada en muy pocas líneas. Después de explicar la filosofía con mucho humor y reírse de los políticos en sus libros anteriores –Platón y un ornitorrinco entran en un bar y Aristóteles y un armadillo van a la capital–, ahora han decidido...









