Cuando Mikel Ayestaran decidió convertirse en reportero de guerra, dejando atrás un apacible trabajo en la redacción, no tuvo demasiadas dudas sobre hacia dónde iba a dirigir sus pasos.
Su camino empezó en Bam, donde regresó para cubrir el devastador terremoto de 2004, y tomó impulso definitivo en la guerra del Líbano de 2006, su bautismo de fuego. Desde entonces ha narrado sobre el...













