¿Cómo y cuándo nacen los ebooks? Te contamos la historia de los libros electrónicos

¿Fans de la lectura en la sala? Levantad la mano. Y cómo hemos disfrutado este verano aprovechando cada ratito para continuar con esa lectura que nos tenía atrapados. Aunque coincidiréis con nosotros en que meter esa trilogía en la maleta o acordarnos de coger el libro cuando ponemos rumbo a la playa... jeje, no siempre es fácil. Así que aunque seamos fans del tacto y del olor del libro en papel, tenemos que admitir que este #Veraleo hemos disfrutado de las ventajas que nos ofrece el libro electrónico: siempre listo en el bolso y con una biblioteca amplia amplia. 

Y si estás leyendo este post, seguro que te haces la misma pregunta que nosotros: ¿de dónde viene el libro digital? Pues toma asiento y sigue leyendo porque tenemos algunas cosas curiosas que contarte. ⤵️


De una propuesta made in Galicia... 

Sí, esto es correcto. La semilla del famosísimo e internacional ebook se encuentra nada más y nada menos que en tierras gallegas. Su impulsora fue Ángela Ruiz Robles, maestra, escritora e inventora cansada de ver cómo sus alumnos cargaban un peso desmesurado con los libros de todas las materias. Se puso manos a la obra y en 1949 patentó la llamada "enciclopedia mecánica", una especie de maletín considerado el precursor del ebook. Si quieres saber cómo funcionaba, así lo describían en la Gaceta de la Actualidad Técnica núm 14, de septiembre de 1955:

Abierta, consta de dos partes. En la de la izquierda lleva una serie de abecedarios automáticos, en todos los idiomas [...]. En la parte de la derecha van las asignaturas, pasando por debajo de una lámina transparente e irrompible, pudiendo llevar la propiedad de aumentos, pueden ser estos libros luminosos e iluminados para poder leerlos sin luz. A la derecha e izquierda de la parte por donde pasan las materias lleva dos bobinas, donde se colocar los libros que se desee leer en cualquier idioma; por un movimiento de los mismos van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quieran o queda recogido. [...] Puede estar sobre una mesa (como los libros actuales) o perpendicular, facilitando comodidad al lector. Cerrado, queda del tamaño de un libro corriente y de facilísimo manejo. 

Vemos muchas conexiones con los libros digitales de hoy, indudablemente.

Sin embargo la falta de financiación hizo que la enciclopedia mecánica de la profesora Robles quedara en poco más que un prototipo. Más tarde, en los años setenta, le llegaría una propuesta desde Washington para explotar su patente en los Estados Unidos pero ella la rechazó porque quería que fuera explotada en España ya que "Ferrol había sido su cuna". La idea no prosperó así que pasarían algunos años más hasta que viéramos progresos en el libro electrónico. 


A una propuesta mundial: el Proyecto Gutenberg 

Nuestro siguiente nombre en la lista es el de Michael Hart. Escritor estadounidense, en su etapa de formación en la Universidad de Illinois tuvo acceso privilegiado a la red ARPANET, la semilla del actual Internet. Entonces los ordenadores se usaban básicamente para procesar datos pero Hart decidió usar la conexión a la red para compartir contenido con los usuarios, mecanografiando un texto para enviarlo por e-mail a muchos usuarios. Le avisaron de que eso sería inaceptable así que se limitó a subir el contenido mecanografiado —una copia de la Declaración de Independencia de los EE. UU. que le habían regalado ese mismo día en una tienda, ya que se celebraba el 4 de julio— y lo puso disponible para descarga. Ahí tenemos el primer ebook.

Decidido a seguir compartiendo contenido, Hart impulsó el Proyecto Gutenberg, que se guiaba por un principio básico: crear una gran biblioteca gratuita con libros electrónicos de dominio público, ya fueran libros clásicos cuyos derechos habían expirado o libros cuyos autores accedían a distribuir de forma gratuita. El objetivo, según su creador, era "contribuir a romper los barrotes de la ignorancia y el analfabetismo".

Si el primer ebook se subió en 1971, en 1987 ya eran 313 los libros que habían sido mecanografiados (obras de Shakespeare, la Biblia, Mark Twain o los libros del propio Michael Hart). Para dar un mayor impulso a la biblioteca digital, el programador Mark Zinzow así como varios voluntarios se incorporaron al proyecto y automatizaron el volcado de contenido para conseguir que los ebooks disponibles crecieran de forma exponencial. A día de hoy, la página web del Proyecto Gutenberg está plenamente activa y cuenta con más de 60.000 libros digitales disponibles para descarga de forma gratuita. 

¿Era sin embargo el ebook un éxito entre los usuarios? Harían falta algunos factores más... 


Algunos escollos y aliados en el camino 

Imagina una película clásica de los noventa: los teléfonos móviles que aparecen son gigantescos, los ordenadores son pesados y nada portátiles. La tecnología está ahí. Pero aún no ha llegado a su mejor momento.

Más o menos lo mismo que le pasó al formato Betamax (que perdió estrepitosamente la batalla frente al VHS) le pasaba a los lectores de libros digitales que existían en ese momento. Podías tener libros descargados y llevarlos contigo. Pero. La vista sufría bastante por el formato de lectura, el aparato era bastante pesado y además no era excesivamente barato. Por eso apuestas como el Data Discman o el Bookman de Sony no triunfaron entre el gran público aunque cada vez había más interés por los ebooks. 

Y apareció en el mercado la tinta electrónica. Fue el resultado de una investigación del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y permitía que las pantallas de los lectores digitales no tuvieran que estar retroiluminados, con menor sufrimiento para la vista, a la vez que sólo consumía energía cuando se cambiaba de página a diferencia de otros dispositivos. El tamaño también era menor y más manejable. Siguiendo su senda, en 2007 aparecía un nuevo dispositivo en el mercado, el Kindle de Amazon, que representó el boom que haría accesibles los libros digitales al gran público. Además se conectaba al servidor de Amazon de forma que el usuario podía comprar su libro digital y disfrutarlo al instante en su lector. ¿Esta historia nos va sonando ya, verdad? 

Además en 2001 un gigante de la literatura como Stephen King lanzó su nueva novela Riding the bullet exclusivamente en formato digital. Vendió medio millón de ejemplares en dos días, a 2,5$ cada descarga. El precio accesible, la instantaneidad, la comodidad o la portabilidad eran ventajas que los lectores ya no pensaban ignorar. 

Del 2001 a ahora han aparecido evoluciones en los lectores digitales que los hacen aún más cómodos para la lectura y la disponibilidad de títulos en formato digital sólo ha crecido. Los ebooks están cada vez más integrados en nuestra vida y nos permiten leer en momentos o situaciones en los que un libro de papel no tiene cabida. Como cuando intentamos cerrar la maleta de vacaciones y vemos que toda nuestra biblioteca no va a poder viajar con nosotros, por mucho que queramos. O como cuando estamos esperando el bus para ir al trabajo.

Las ventajas son innegables y cada vez más libros de grandes autores nacionales e internacionales salen a la vez en físico y en digital, si no salen antes en ebook. Por no mencionar los contenidos en exclusiva que sólo están disponibles para lectores de libro electrónico. Nos sobran razones para estar enamorados de los libros digitales y por eso tenemos muy claro que en nuestra vuelta a la rutina no va a faltar un ebook (o dos, o cuatro) para disfrutar de la lectura en cualquier momento. Y si necesitas sugerencias, lector, no te pierdas esta selección de ebooks recomendados. Estamos convencidos de que Ángela Ruiz Robles le daría su aprobado. ;) 

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