Qué es el fenómeno del ghosting y por qué todo el mundo habla sobre él

Los fantasmas existen y están entre nosotros, en este mundo. Cada vez que aparecen la temperatura desciende y te empiezas a ahogar en un mar de nerviosismo y dudas.

Como bien habrás adivinado, no te estamos hablando de seres paranormales que atraviesan paredes... sino más bien de seres digitales que se van al más allá de repente y sin previo aviso cuando la situación no les interesa. De esas personas que en lugar de soltar un "mira, es que no me gustas" dan la callada por respuesta y se funden en el mundo de las aplicaciones digitales como si aquí no hubiera pasado nada.

Si estás en la treintena y eres soltero/a, muy probablemente te haya pasado. Porque vivimos en tiempos de digitalidad, incertidumbre y terrenos pantanosos en los que parece que comprometerse es más propio de otras generaciones. Así que hoy toca hablar de ghosting, querido lector, un fenómeno muy extendido y que muchos quisieran no conocer. ⤵️ 


Y bien, ¿qué es el ghosting?

«Cuando una persona deja de hablarte en lugar de tener una conversación para romper contigo» probablemente sería una buena definición. Esta descripción tan certera se la hemos tomado prestada a uno de los personajes de Fantasmas, una novela sobre una joven treintañera que, tras años en una relación con su primer y único novio, se ve abocada a la soltería, a tener que digerir el golpe de volver a estar sola y reunir el valor suficiente para aventurarse en un campo, el de las apps para ligar, que parece muy divertido y promete mucho pero que puede tener un lado bastante oscuro y con el que tendrá que aprender a lidiar. ¿Te va sonando el tema? ;) 

De eso trata el fenómeno del ghosting: de lo maravilloso que es tener libertad absoluta para hacer y deshacer en nuestras relaciones personales sin ataduras y sin rompernos demasiado la cabeza... pero también de esa falta de madurez para gestionar las relaciones con los demás. ¿Es un fenómeno sin más? ¿O puede dejar marca? La autora de la novela Dolly Alderton lo ha vivido en su propia piel y afirma que puede tener bastante calado, y que además conecta con un esquema cultural que no tiene por qué ser especialmente positivo.

Cuando te hacen ghosting, dice Alderton, «te hace volverte loca, porque sientes que te has inventado toda esa intimidad y conexión y la relación que ha surgido [...]. La cultura romántica coloca a los hombres al control de la historia. Así que el ghosting funciona muy bien porque cuanto más persistes intentando averiguar por qué alguien te está ignorando, más loca pareces». 

El ghosting tiene mucho que ver con ser un Peter Pan, una persona inmadura emocionalmente, como comenta Lola en la novela: «fueron los primeros en crecer pegados a la PlayStation y a la Game Boy [...], se les enseñó a buscar la diversión, a completar la misión y, luego, pasar al siguiente nivel, cambiar de jugador o probar otro juego. Decir “Te quiero” es el equivalente al nivel diecisiete de Tomb Rider 2 en una relación para muchos hombres millennials». 

Y ciertamente es un fenómeno muy extendido.

No importa si buscas algo serio o algo más pasajero, si vienes de muchos años de vida en pareja o si disfrutas de la vida single. Hay muchas posibilidades de que si eres joven y, por ende, usas las aplicaciones para ligar, en algún momento u otro te van a dejar en "visto" y nunca más se supo. Aunque como comentaba La Vecina Rubia una vez, quizás esto del ghosting no sea un fenómeno tan nuevo como creemos... sino la adaptación de algo que nos ha acompañado toda la vida: 

En medio de todo esto los personajes de la novela intentan navegar, entre la soltería y la búsqueda del amor, superando los obstáculos que les salen al paso.

Y estos obstáculos no sólo tienen forma de fantasma. También tienen que ver con las expectativas para su generación, sobre tener treinta años y no ser madre, sobre cómo las amistades más cercanas cambian de estatus y se sitúan en otras latitudes, sobre la relación con los progenitores y la necesidad de cuidarles cuando las demencias golpean. Un ecosistema complejo que la autora retrata de forma maravillosa en esta novela.

Como publicaban en Vogue, Alderton tiene la capacidad de utilizar su propia experiencia para captar las ansiedades y ambiciones de su generación. Así que, creas o no en fantasmas, seguro que pasas un buen rato leyendo esta novela divertida, tierna y con el punto justo de tristeza que nos acerca al amor en los tiempos del ghosting

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