El universo lector tiene nombre de mujer

                                                                                                                                                                                                          #VocesQueCuentan

Grandes lectoras, grandes escritoras y personajes femeninos

Pasar el dedo por una estantería de clásicos de una biblioteca es dar con nombres como Balzac, Cortázar, Shakespeare o Flaubert. Pocos nombres de mujer nos salen al encuentro. Para romper este esquema hoy 8 de marzo se unen en torno a nuestra mesa cinco grandes autoras: ellas nos demuestran que lo femenino puede ser fenómeno de ventas. Que las historias protagonizadas por mujeres no interesan menos al gran público y a la crítica. Que hay mucho y muy alto que decir en cuanto a literatura hecha por mujeres. 

Nos acompañan en la primera parte de la charla Eva García Sáenz de Urturi, Carmen Posadas y María Oruña, autoras de grandes historias con protagonistas históricas y de ficción tan inolvidables como Leonor de Aquitania, Beatriz Calanda y Valentina Redondo. En la segunda parte de la mesa nos esperan las reflexiones de Dolores Redondo y María Dueñas, donde tendrán un papel protagonista sus personajes Amaia Salazar y Sira Quiroga. 

Y para comenzar a hablar de este universo lector con nombre de mujer, nuestra maestra de ceremonias Susana Santaolalla arroja un dato: según el Barómetro de Hábitos de Lectura del último año, las mujeres son quienes más leen y este hábito se ha incrementado incluso más durante la pandemia. ¿Qué opinan nuestras invitadas? 

Carmen Posadas señala: «las mujeres tradicionalmente hemos sido lectoras porque los libros siempre han sido espacio de libertad. Tú leías un libro, y nadie te fiscalizaba». La ganadora del Premio Planeta Eva García Sáenz de Urturi apunta en la misma línea y añade: «si hablamos de narrativa, las mujeres leen más». Incluso comenta que ya no sólo las mujeres de forma tradicional se han entregado a la lectura sino que el público masculino está entrando cada vez más en este hábito: si antes cuando firmaba ejemplares en una feria del libro, cuando un lector le pedía un autógrafo siempre añadía la coletilla “la firma es para mi tía, madre…”. Ahora los hombres y la generación millennial cada vez más se acercan sin complejos a la literatura escrita por mujeres. María Oruña por su parte considera que todo es cuestión de hábito. Si tú lees, avanzas y descubres otros mundos. Alcanzas la libertad». Y señala, eso sí, la importancia ya no sólo de crear el hábito lector —como está haciendo con su hijo, nos explica— sino que es casi aún más relevante fomentar el valor crítico. Señalar el por qué y el cómo de las cosas. Y crear una generación de lectores y lectoras que no duden en elegir sus lecturas según sus principios e intereses. 

¿Y qué les interesa? Es muy relevante lo que resalta Santaolalla, aquí: «antes se consideraba que aquello que escribían las mujeres eran temas menores. Ahora esos temas menores son los que mueven el mundo». Quizás todo se resume en lo que apunta María Oruña: «yo siempre creo que hay que soñar alto. Yo, para llegar a donde he llegado, lo que hice fue pensar en grande. Aunque luego se desmorone todo, hay que disfrutar del camino y seguir. Solo tenemos ilusiones para tener un lugar al que ir». Posadas señala que, además de ser una cuestión de tener sueños, también depende en gran medida de la perseverancia. De resistir pese a las críticas cuando es una mujer la que escribe: «esto es una maratón. El que resiste gana. A mí, la gente que me miró por encima del hombro, me ayudó. Fue un acicate». 

Y con esta nota pasamos a comentar lo que nuestras invitadas a la segunda parte de esta charla de #VocesQueCuentan han compartido con nosotros hoy: Dolores Redondo y María Dueñas. Sus obras están protagonizadas por mujeres con garra y el apoyo del público confirma la buena salud de sus obras. ¿Qué opinan sobre el universo lector? Redondo no duda en señalar el importantísimo rol que juegan las lectoras: «siempre han estado ahí. Siempre hemos recibido su apoyo y su cariño y lideran las redes sociales». Algo a lo que Dueñas comenta: «es una alegría. Aunque a veces lo usan como arma arrojadiza diciendo que ‘escribes para mujeres’. Y no es cierto, no escribo para mujeres pero las mujeres siempre están ahí en primera fila». 

De hecho Dueñas comenta algo curioso que le ocurre en las presentaciones de sus libros, etiquetados como ‘literatura para mujeres’: la gran mayoría de la audiencia en sus eventos son mujeres. Cuando las presentaciones son de temática bélica o histórica, libros que teóricamente apelan a un público más masculino, comenta, «al final sigue habiendo más mujeres en la audiencia [...]. Las mujeres acuden más a los actos culturales de cualquier tipo».

Y si bien señala Santaolalla que cada vez más novedades literarias vienen firmadas por mujeres, ¿existen aún los prejuicios? 

Dolores Redondo opina que tiene más que ver con la calidad del producto en sí, que les prometa una buena historia, y con que alguien de confianza les haya recomendado el libro… independientemente de si en la portada figura el nombre de una mujer como autora. María Dueñas, sin embargo, sí aprecia aún prejuicios en los lectores que se acercan a su obra. Lo experimenta de primera mano en sus presentaciones: «me lo dicen abiertamente. Me dicen ‘mira, yo no iba a leerte’. No tengo ninguna intención, no me interesa lo que escribes, sale una mujer en la portada, no me interesas para nada… Pero me lo han recomendado, me lo he leído y me ha gustado. No me lo podía imaginar».

Quizás, pues, sea especialmente importante aquello que comentaba María Oruña: inculcar el hábito de lectura acompañado de un sentido crítico, fomentando los intereses de cada lector y descubriéndoles el abanico de opciones literarias más allá de si firma una mujer o un hombre. Porque sus voces, las de ellas, cuentan. Y cada vez consiguen explicar sus historias a más gente y crear nuevos lectores que se enamoren del poder de la literatura. Quizás sean estos nuevos lectores los que hagan que, al pasar el dedo por una librería de clásicos de aquí a unos años, no sean sólo nombres masculinos los que copen las estanterías. 

#VocesQueCuentan 
#DíaDeLaMujer

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