Un caso penal que se convierte en un juego peligroso. Un thriller judicial trepidante, que se lee sin respiro, implacable y brillante.
«Un escritor ameno y ocurrente, divertido y feroz… Sus viñetas de personajes son memorables y ellas rescatan o sepultan a gentes de ambos bandos… Javier Melero me ha hecho reflexionar y convencido de que también un libro bueno puede ser excelente...











