De la melancolía es una novela escrita por Espido Freire. Podría decirse que es la última que ha publicado hasta ahora, ya que sus obras posteriores se han centrado más en ensayos o literatura juvenil.
Elena busca desesperadamente tener un hijo. Su marido, Sergio, le dice que no tenga prisa. Ya lo han intentado al modo tradicional y gastando una gran cantidad de dinero con la fecundación artificial, pero nada ha dado resultado. Sin querer admitir cuál de los dos es el estéril, deciden optar por la adopción. Pero los trámites son cada vez más exigentes y la suerte no los acompaña. Y, como una bala perdida, llega la melancolía a la vida de Elena, envolviéndola y hundiéndola en una depresión avivada por muerte, crisis y soledad. Pero un rayo de esperanza se cruza en su camino cuando aparece su tío Lázaro, de noventa y pico años, al que tendrá que cuidar, y del que aprenderá cómo la guerra civil le privó a él de la verdadera felicidad, hasta que conoció a Amalia en aquella Francia donde se mantuvieron exiliados hasta el fin de la dictadura.
No tenía muy claro qué me iba a encontrar en esta trama, tras haber leído ya varias obras muy diferentes de la autora. El título hacía sospechar que alguna situación dramática se me vendría encima; y no estaba equivocado. Pero no esperaba tal mezcla de sensaciones y sentimientos, lo que me llevó a contactar con Espido para preguntarle si había algo autobiográfico en todo aquello.
La ficción y nuestra realidad se entremezclan dando lugar a una serie de situaciones que podrían haberle pasado a cualquiera de nosotros. Esto permite empatizar con la protagonista, Elena, puesto que muchos de nosotros, seguro, habremos sufrido alguna de las penurias que ella tendrá que soportar. Y es que, teniendo como narradora a la propia Elena, sabremos lo que piensa en todo momento; su rabia, su tristeza, su alegría… su pesar. Y gracias a Lázaro, con sus historias sobre la Guerra Civil española, la perspectiva de Elena hacia la vida cambiará por completo.
Personajes secundarios, como la familia, los amigos o, incluso, recuerdos del pasado, complementarán la historia principal y nos ayudará a compadecer a la protagonista y a ponernos en su propia piel.
Una narrativa impecable, con mucha fluidez y algún que otro silencio; un punto propio de la autora para que tomemos aire y demos paso a la continuación de la historia. Un tono constante, que varía con las intervenciones de Lázaro y nos transporta a otra época y a otro lugar.
Es, es definitiva, un torrente de diferentes sentimientos. Una mezcla de historia, drama y romance donde el coraje y el amor hacia los demás serán fundamentales para salvaguardar nuestra propia existencia y así huir de la melancolía.