¿Es posible defender la revolución sin atarse un pañuelo palestino o enfundarse un chándal? ¿Se pierde la condición de progre ataviado con un traje burgués o un polo de cocodrilo?
¿La alienación indumentaria de la mayoría de los mandatarios de izquierda ha condicionado la crisis ideológica actual?
Como si de una terapia woodyalleniana se tratara, diferentes corrientes y líderes...














