Un conmovedor testimonio sobre la lucha para alcanzar un sueño
Atlanta 1996: en el centro del pabellón olímpico la gimnasta más menuda del combinado español coronaba el pódium; sus lágrimas conmovieron a todo el país. Era Tania Lamarca, una vitoriana de dieciséis años que, después de incontables sacrificios, sentía al fin el ardiente tacto del oro sobre su pecho. Lágrimas por una...








