Mi secretaria:
“—¿Qué diablos deseas hallar en tu secretaria? —preguntó Riquelme, desconcertado cuando a las dos semanas fue a visitarlo.
—Nada. Eso es lo cierto. Todas las que han desfilado por aquí tienen algo. Y yo quiero una muchacha que sea inteligente, culta, que no le importe vivir sola con un hombre de mi fama. Que no piense en cazarme, que sepa mantenerse al margen...




























