Todo el mundo sabe que de ciertas novelas eróticas, en particular de aquellas que se firman con seudónimo, se dicen muchas cosas. Por ejemplo, cuenta la leyenda en torno a Preludio carnal que su autor abandonó un día el manuscrito en la puerta de un editor y nunca más dio señales de vida. Se cuenta también que una primera tirada, muy discreta, se agotó en pocos días y que fue, en la...







