
La primera frase de un libro suele ser, a menudo, el factor definitivo para que un lector decida seguir leyendo. Imagina la situación: estás paseando por tu librería favorita, ojeando todas las novedades que no tenías controladas. Miras las portadas, ojeas la contraportada para ver de qué va la cosa, abres el libro por la primera página…. ¡y bingo! Esa primera frase te acaba de hacer decidir: vas a leer esa novela. ¿Te ha pasado?
Es casi como un amor a primera vista, un flechazo que te hace caer rendido a los pies de un libro en concreto. Un buen comienzo no defrauda, suele ser la señal de que ese se va convertir en uno de tus libros favoritos. Compruébalo tú mismo repasando algunos de los mejores comienzos de libros que ya se han convertido en grandes clásicos. ¡Una sola frase, y ya no podrás soltarlos!
Cuando un libro empieza con esta frase, ¿cómo no va a ser un éxito?: “Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados”. El arranque de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, nos interpela directamente a todos aquellos que amamos los libros. Y ya no podemos dejar de leer.
Todos los aficionados a la lectura soñamos con una aventura como la del joven Daniel Sempere, cuya vida cambia para siempre el día que descubre un olvidado libro maldito. El amor por los libros y su capacidad para influir en nuestras vidas es uno de los grandes temas de este ya clásico contemporáneo.
Un libro, además, con el que puedes viajar a la Barcelona de principios de siglo XX y vivir una emocionante historia de intriga. Vamos, que además de un comienzo espectacular, lo tiene todo para brillar en nuestra memoria lectora para siempre.
«Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados.»
Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: el Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo xx, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.
Aunando las técnicas del relato de intriga y suspense, la novela histórica y la comedia de costumbres, La Sombra del Viento es sobre todo una trágica historia de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros cuya intriga se mantiene hasta la última página.
No sabemos si es un tópico o no, pero se dice que las grandes historias siempre empiezan con un desconocido llegando a un nuevo lugar. Así exactamente empieza Nada, la novela que dio a conocer a la gran Carmen Laforet, con la que consiguió ganar la primera edición del Premio Nadal.
Su protagonista es la joven Andrea, que llega a Barcelona para estudiar Letras. Nos lo cuenta ella misma, en las primeras frases del libro: “Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado y no me esperaba nadie. Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche”.
Con un inicio de este tipo ya vemos que lo que nos espera promete. Efectivamente, lo que nos ofrece Laforet en este libro es un impactante y brutal retrato de los años de posguerra, relatado con una fuerza tan increíble que hoy en día Nada está considerada una de las mejores novelas españolas del siglo XX. ¡Casi nada!
Un clásico de la narrativa española del siglo XX.
Prólogo de Elvira Lindo.
Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar —poblado de seres heridos y ásperos— y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, centradas en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos se encuentran y chocan con violencia.
Comparada por la crítica con Cumbres borrascosas, Nada, ganadora de la primera edición del Premio Nadal (1944), destaca tanto por su prosa fresca y directa como por la extraordinaria sensibilidad en la recreación de una voz femenina. Cuando el libro acaba, el lector tiene la seguridad de poder encontrar, al volver la esquina, a una muchacha pálida y triste, con toda la fuerza de su juventud condensada en el mirar. Es Andrea, absorta, queriendo algo, sin saber qué. Como el resto de los protagonistas, ha nacido a la vida real por un prodigio de la creación artística.
La cotidianidad con la que nos introduce George Orwell a su obra más célebre es posiblemente una de las mejores formas de presentarnos un mundo que pronto descubrimos que poco tiene que ver con una sociedad “normal”, aunque tampoco del todo desconocida. Escribe el autor: «Era un día frío y luminoso de abril y los relojes estaban dando las trece. Winston Smith, con la barbilla pegada al pecho para protegerse del viento atroz, se metió rápidamente por las puertas de cristal de los Apartamentos Victoria, aunque no lo bastante deprisa para impedir que entrara con él una ráfaga de arenilla».
Publicado en 1949, 1984 es un clásico que sigue resonando en todos sus lectores, muy posiblemente porque la historia de Winston Smith, a quién ya conocemos desde la primera línea, es un inquietante retrato atemporal de la manipulación política y el control social.
Edición conmemorativa coincidiendo con el 75 aniversario de su publicación original en Reino Unido, en 1949. Nueva traducción a cargo de Javier Calvo.
Es el año 1984 en Oceanía, al menos eso piensa Winston, aunque no está seguro de ello. El pasado ha sido reinventado y el presente también es susceptible de ser modificado. Winston mismo, que trabaja para el Partido en el Ministerio de la Verdad, es el encargado de reescribir los archivos que contradicen la versión del Gran Hermano, siguiendo siempre sus consignas: La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza. Aunque es hábil, con cada nueva mentira su conciencia comienza a pesarle, e intenta rebelarse: primero escribe un diario, luego entabla una relación secreta con Julia. Pero la Policía del Pensamiento está más cerca de lo que parece, y el Gran Hermano está siempre observando…
La odisea de Winston Smith en un mundo en el que resulta imposible escapar del control de una dictadura es una de las obras más célebres del siglo xx y una brillante advertencia sobre los totalitarismos. Una novela que cobra nueva vigencia en la sociedad actual, en la que los mecanismos de control social se hallan más perfeccionados que en ningún otro momento de la historia.
«Una de las novelas más importantes del siglo xx.» The Guardian
«Está entre mis libros favoritos, lo leo una y otra vez.» Margaret Atwood
Puede que nunca un autor haya desvelado tan rápido el final de una historia como Ernesto Sábato en El túnel: «Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona».
Por suerte para todos, lo interesante de esta novela psicológica es el desarrollo de la obsesión de su protagonista que se desarrolla en una versión one-sided de la aparente historia de amor entre un pintor y su musa –de nombre María–, que desciende rápidamente hacia la locura y la violencia.
Edición conmemorativa 70.º aniversario (1948-2018)
Novela de estructura casi policial, El túnel presenta en el personaje de María Iribarne la comprensión de la totalidad y el absoluto a la vez que las zonas ocultas de misterio que impulsarán a Juan Pablo Castel a asesinarla.
El creador —pintor en este caso— al dar forma a su obsesión interna debe renunciar a cualquier otra opción, en un proceso a la vez constructivo y destructivo que centrará el análisis de las motivaciones del crimen. Obra esencial de Sabato, que Albert Camus refrendó ante la crítica mundial, El túnel nos entrega los elementos básicos de su visión metafísica del existir.
Seguramente ya te estabas impacientando. ¿Un artículo de grandes comienzos literarios y el Quijote no aparece por ningún lado? Pues claro que no podía faltar, por algo es el arranque más conocido y repetido de las letras españolas y universales. No hace falta haber leído al gran clásico de Cervantes para saber cómo empieza, con una frase que todos nos sabemos de memoria: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.
Lo que sigue tras esta singular descripción de nuestro héroe es una de las historias de aventuras más delirantes, divertidas y recordadas de la literatura. De hecho, no solo el comienzo del Quijote se incluye entre lo mejor nunca escrito. También situaciones como la lucha contra los gigantes se ha convertido en un lugar común para lectores y no lectores.
Por eso hoy queremos animarte, si todavía no lo has hecho, a seguir más allá de esta mítica primera frase y leer toda la odisea de este caballero de triste figura y su fiel escudero Sancho Panza. ¡Te va a encantar!
El clásico indiscutible de las letras españolas en una edición única a cargo del profesor Alberto Blecua.
«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. »
El clásico de las letras españolas entra a formar parte de esta colección única. En el año en que se celebra la efeméride, el cuarto centenario de la publicación de la Segunda parte de El Quijote, presentamos esta obra en edición especial, con la versión a cargo de Alberto Blecua.
¿Algún fan de Jane Austen en la sala? Por supuesto, ¡hay muchísimos! La escritora de la era victoriana por excelencia ha enamorado a todas las generaciones posteriores con sus románticas historias y sus afilados retratos de la clase alta inglesa de su época. Sus obras conectan con los lectores de todos los tiempos por el frescor de su narrativa, su humor fino y su elegante crítica social. Las diferentes adaptaciones al cine de sus novelas, ya sean clásicas o modernas, demuestran su vigencia.
Nos cuesta mucho tener que elegir una sola obra de Jane Austen, pero como se trata de recomendar novelas con grandes comienzos, hay una que destaca especialmente: Orgullo y prejuicio.
La novela arranca así: “Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna debe buscar esposa”. ¿Hay alguna frase mejor que esta para empezar una novela romántica?
«Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una notable fortuna necesita una esposa»
«Si la auténtica prueba para juzgar la calidad de una novela es la relectura, y los placeres que aporta la relectura, entonces Orgullo y prejuicio supera cualquier novela jamás escrita», Harold Bloom
Vamos a cambiar de tercio radicalmente, porque está claro que no tiene nada de romántico despertarse un día convertido en insecto, pero eso es lo que le pasa al protagonista de La metamorfosis. Y Franz Kafka nos lo explica sin filtros ni rodeos. De hecho, el libro empieza con esta frase: “Al despertar Gregor Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto”.
Yendo tan directamente al asunto, ¿cómo no engancharse desde el minuto cero a la lectura de este libro?… ¡Es imposible! Sin duda, La metamorfosis ocupa un lugar de honor en la lista de los mejores comienzos de novelas.
En este caso, se trata de un libro bastante corto, pero con una historia intensa e inquietante como pocas. No en vano el nombre de Kafka ha dado pie a un adjetivo para definir las situaciones más extrañas e inexplicables que podamos experimentar. Si todavía no sabes lo que significa “kafkiano”, léete la historia de Gregor Samsa y lo entenderás perfectamente.
Uno de los relatos más conmovedores e inquietantes de la literatura de todos los tiempos.
Más allá de la transformación insólita de Gregor Samsa en un escarabajo, La metamorfosis es la representación de la soledad y el aislamiento del hombre moderno, por eso esta obra sigue vigente hoy, tras un siglo después de su publicación. Majestuoso en su simplicidad, pero realista y cruel a la vez, este texto sigue suscitando miles y miles de páginas acerca de su misteriosa interpretación.
Lector, si te decimos Moby Dick, seguro que lo que te viene a la cabeza es el intrépido Capitán Ahab y su lucha para cazar el mítico monstruo marino que da título a esta novela. Sin duda, esta obra de Herman Melville es uno de los grandes clásicos de la literatura universal, leído por jóvenes y adultos de diferentes generaciones. Se trata de un apasionante retrato de la vida de los balleneros pero, en especial, es la historia de la obsesión de un hombre por conseguir un objetivo.
Todo esto lo sabemos gracias al relato que nos hace de la historia del Capitán Ahab el joven Ismael, un jóven estadounidense con experiencia en la marina mercante, que decide tomar parte en la expedición de un barco ballenero. El libro empieza con su presentación, en una de las frases más populares y citadas de la literatura inglesa.
Así es como empieza Moby Dick: “Llamadme Ismael. Años atrás —no importa cuánto hace exactamente—, con poco o ningún dinero en mi bolsillo y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que podría navegar por algún tiempo y visitar la parte acuática del mundo”. Con una frase así, ¿no te entran ganas de conocer más de sus aventuras acuáticas?
La inolvidable historia del capitán Ahab y el mítico monstruo marino.
«El lector, sin duda algo aturdido por su larga navegación, se encuentra abrumado en el trágico final: más adelante, cuando vuelva a abrir Moby Dick, por el comienzo o no, aunque ya sepa todo el desarrollo, no dejará de sentirse de nuevo arrastrado por la voz de Melville a navegar de nuevo, páginas y páginas. Es eso, en definitiva, lo que hace que algunas raras obras sean verdaderamente “clásicas”, esto es, inolvidables y siempre nuevas.»
De la introducción de José María Valverde
La primera frase de este gran clásico de Liev Tolstoi es una de las más repetidas y recordadas de la literatura rusa. “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. ¿Te suena, verdad? Con esta frase empieza una de las grandes novelas rusas del siglo XIX, que a la par es también uno de los mejores retratos de un personaje femenino.
Se trata de una de las novelas más importantes de la historia, con uno de los personajes más emblemáticos que podrás encontrar en un libro.
Ana Karenina es una mujer que planta cara a las convenciones sociales de su época y decide vivir libremente una apasionada historia de amor. Al mismo tiempo, Tolstoi nos ofrece un retrato de la vida urbana de las ciudades, llena de vicios y maldad, contrapuesta a la vida feliz e ideal de la gente del campo. Déjate arrastrar por esa primera frase emblemática y entrarás en una de las mejores novelas que leerás jamás.
«Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.»
Entre los grandes escritores del siglo XIX, Lev Nicoláievich Tolstói (1828-1910) ha sido calificado como genio único, sin equivalente en ningún otro país. Hijo de un acaudalado terrateniente que le dejó una fortuna inmensa, se lanzó por la vía de la disipación hasta que su participación como oficial durante la guerra de Crimea le hizo volverse hacia unos valores humanistas y continuar una vocación literaria en la que ya se había iniciado antes de la guerra.
El cambio afectó a sus convicciones espirituales más íntimas y desembocaría, al final de su vida, en una crisis moral y religiosa que derivó hacia un cristianismo evangélico radical. Al comienzo de esta etapa escribe Ana Karenina, en la que Tolstói refleja su visión de la sociedad urbana, símbolo de los vicios y el pecado, en oposición a la vida sana de la naturaleza y del campo. De ese mundo necio y patológico de la ciudad es víctima Ana Karenina, que se ha convertido en una figura clave de la literatura universal.
En 1929 se le preguntó a Virginia Woolf “¿Qué necesita una mujer para escribir?” y su respuesta fue clara y concisa: “Privacidad e independencia económica”. Este es el resumen de un maravilloso ensayo que ha pasado a convertirse en uno de los pilares de la literatura feminista del siglo XX, que empezaba aludiendo a su propio título: «Pero, me diréis, nosotras le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela. ¿Qué tiene esto que ver con una habitación propia? Intentaré explicarme».
Hay muchas opciones suculentas para conocer a fondo a la mítica autora británica — La señora Dalloway, Al faro, Orlando—, pero este relato guarda, además de uno de los mejores comienzos de libros, una de las reflexiones sobre el género femenino más relevantes.
Una habitación propia (edición ilustrada)
Ilustraciones de Sara Morante
El clásico de Virginia Woolf en una preciosa edición ilustrada.
En 1928, Virginia Woolf es invitada a dar una serie de charlas sobre las mujeres y la novela. Lejos de cualquier dogmatismo, planteó la cuestión desde un punto de vista realista y valiente. A la pregunta «¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas?» solo cabía dar una respuesta: independencia económica y personal, es decir, una habitación propia. Hacía nueve años que se le había concedido el voto a la mujer y aún quedaba mucho camino por recorrer. Publicado originalmente hace casi un siglo, se ha convertido en un clásico contemporáneo de la literatura feminista.
Hablando de clásicos de relevancia histórica, otro comienzo difícil de olvidar es el que el Miguel Delibes nos lanzaba en las primeras líneas de El camino. «Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así», confesaba una voz inocente de apenas once años que renuncia al legado de su padre como quesero para buscarse una mejor vida en la gran ciudad. Y en la noche que espera el tren para impartir esta aventura, nos regala unas páginas de viaje hacia los recuerdos de su infancia, marcada por una posguerra que le empuja, inevitablemente, a crecer mucho más deprisa de lo que él desearía.
Edición conmemorativa del centenario Miguel Delibes (1920-2020).Con prólogo de Sergio del Molino.
Daniel el Mochuelo intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con un nudo en la garganta, evocará sus correrías con sus amigos —Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso— a través de los campos descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea.
«Lo digo ya, y así me ahorro repetirlo más veces: El camino es una obra maestra. Como la novela fue un éxito desde su misma aparición, agotando ediciones una detrás de otra y convirtiéndose muy pronto en texto de referencia académica —aunque la adaptación al cine llegó un poco tarde, en 1976—, forma parte ya del paisaje cultural español.» SERGIO DEL MOLINO
Es complicado no sentirte atraído por una historia, por muchos años que acumule, si su primera frase es la siguiente: «Era un placer quemar. Era un placer especial ver cosas devoradas, ver cosas ennegrecidas y cambiadas». Ray Bradbury escribió una de las mejores novelas distópicas de la literatura en la que describe una sociedad futurista donde los libros están prohibidos y existen “bomberos” que, en vez de apagar incendios, queman libros para controlar la información y suprimir el pensamiento crítico. Si aun no has leído este clásico de la ciencia ficción, podemos asegurarte que el resto del libro es igual de intenso que su primera frase.
¡Celebramos el AÑO BRADBURY con una edición conmemorativa de lujo!
Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde.Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento.
El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros.
Como 1984, de George Orwell, como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los medios, los tranquilizantes y el conformismo.
La visión de Bradbury es asombrosamente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes y exhiben folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas.
«He aquí la razón por la que Fahrenheit 451 nunca dejará de fascinarnos. Contiene el alma de un niño de nueve años, y el deseo primigenio de la libertad que, cómo no, tiene la forma, el apetitoso aspecto, de un libro. Un libro que es a la vez todos los libros y que jamás arderá porque lo llevamos dentro.» Del prólogo de Laura Fernández
«Este libro es una advertencia. Nos recuerda que lo que tenemos es valioso y que a menudo nos apresuramos demasiado a dar por sentado que las cosas que valoramos no van a desaparecer. […] Releí Fahrenheit 451 en mi adolescencia y para entonces se había transformado en un libro que hablaba sobre la independencia personal, sobre la importancia de pensar por uno mismo. Sobre atesorar libros y sobre la disidencia que se encierra entre las cubiertas de un libro. Sobre el hecho de que los humanos empiezan por quemar libros y acaban por quemar a otros seres humanos. […] Su esencia se mantiene incólume, y las preguntas que Bradbury plantea conservan su validez y su importancia.» Del prólogo de Neil Gaiman
Llegamos al final, pero que en realidad es un nuevo principio... el del próximo libro que vas a leer, que estamos seguros que será cualquiera de estos que te acabamos de recomendar. Con estas maravillosas frases iniciales, cuesta mucho no caer rendido a todo lo que viene detrás. De hecho, una última advertencia: estos clásicos pueden ser realmente adictivos. Estas avisado. ¡Feliz lectura!
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