Florencia, 1478. Durante una misa celebrada por el cardenal Riario, los conspiradores se arrojaron sobre Giuliano de Médici y lo asesinan. Para vengarse, Lorenzo el Magnífico teñirá de rojo las calles de la ciudad. Agotado por el dolor y el remordimiento, el Magnífico no podrá evitar culparse por la ruina que ha caído sobre los Médici cuya causa no es otra que la envida que su familia...










