Cambiar de vida y hacer realidad tus objetivos es posible, si empiezas poco a poco y avanzas paso a paso. El secreto está en fijarse los hábitos recurrentes que te ayuden a mejorar cada día un poco hasta hacer realidad aquello por lo que estás luchando. En palabras de James Clear, especialista en formación de hábitos de larga duración, se trata de crear unos “hábitos atómicos”, pequeñas mejoras que introduces en tu día a día y que, con el tiempo, repercuten en tu objetivo.

Este empresario se ha convertido en todo un referente del crecimiento personal gracias a su libro, titulado precisamente “Hábitos atómicos”. En él nos explica de forma clara y precisa cómo funciona su programa para conseguir las metas que te propongas. Y todo consiste en establecer pequeños hábitos para hacer realidad un cambio real.

James Clear sabe muy bien de qué va este tema. Él mismo se vio empujado a una situación extrema que le obligó a superarse paso a paso. Y para ello, crear unos pequeños hábitos diarios fue la base para llegar hasta donde ha llegado. ¿Quieres conocer su historia?

Qué le pasó a James Clear

Siendo estudiante de bachillerato, Clear sufrió un gravísimo accidente que estuvo a punto de costarle la vida. Él mismo nos cuenta su terrible experiencia en el prólogo de su libro Hábitos Atómicos.

Todo su sucedió de forma rápida e inesperada. El joven James estaba jugando a béisbol cuando un bate le golpeó en plena cara. A su compañero se le escapó el bate de las manos en una maniobra para darle a una pelota. El bate le dio directamente en los ojos, en un golpe que le destrozó la nariz, le afectó a las cuencas de los ojos y le provocó una grave inflamación del cerebro.

"Estaba determinado a no permitir que mis heridas me doblegaran, pero debo admitir que, en más de una ocasión, me sentí deprimido y abrumado."

Clear fue trasladado de inmediato al hospital, donde colapsó. Sufrió una convulsión, casi no podía respirar y su vida empezó a colgar de un hilo. La situación era tan grave que los médicos le indujeron un estado de coma y le colocaron un respirador artificial. Cuando finalmente pudo despertar del coma, James Clear tuvo que enfrentar otras consecuencias del accidente. Sus ojos se vieron directamente afectados por culpa de las fracturas en las cuencas y tuvo que ser sometido a una cirugía.

La recuperación le llevó varios meses, en los que no podía ver con claridad y sufría convulsiones. Para superar esta situación, tuvo que someterse a muchas sesiones de terapia para poder recuperar el funcionamiento normal de su cuerpo.

Sin embargo, en todo este tiempo, James tuvo el convencimiento de que las lesiones y la dificultad para superar la situación no iban a doblegarlo. Tal y como él mismo explica: "Estaba determinado a no permitir que mis heridas me doblegaran, pero debo admitir que, en más de una ocasión, me sentí deprimido y abrumado". Sin embargo, se empeñó en seguir adelante. ¿Quieres saber cómo lo consiguió?

El poder de los hábitos atómicos

Un año después de superar su accidente, James Clear entró en la universidad. Podrías pensar que con lo que tuvo que pasar por culpa del beisbol, nunca más iba a querer saber nada de ese deporte. Nada más lejos de la realidad. El joven estudiante llegó a la Universidad de Denison decidido a recuperar el nivel deportivo que tenía antes de su mala experiencia con el bate.

"Mientras mis compañeros se desvelaban jugando a videojuegos, yo desarrollé buenos hábitos de sueño y todas las noches me iba a dormir temprano."

Desde luego, no fue nada fácil. Pero lo consiguió gracias a los hábitos atómicos.

En aquel momento, no los llamó así. Lo que hizo James Clear es definir una serie de rutinas estrictas: "Mientras mis compañeros se desvelaban jugando a videojuegos, yo desarrollé buenos hábitos de sueño y todas las noches me iba a dormir temprano. En el desordenado mundo del dormitorio universitario, yo me propuse mantener mi habitación
limpia y ordenada", nos cuenta. 

Tal y como nos explica el mismo autor, “un hábito es una rutina que se practica con regularidad y en muchos casos, de manera automática”. Para Clear, ir a dormir pronto o ordenar la habitación se convirtieron en hábitos importantes. "Estas mejoras no eran muy significativas, pero me hacían sentir que tenía control sobre mi vida. Comencé a sentirme seguro nuevamente y a creer en mí", explica en el prólogo de su libro. 

"Todos tenemos que lidiar con contratiempos y retrocesos pero, a la larga, la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros hábitos."

Puede que tú, como muchos otros lectores del libro de James Clear, penséis que los hábitos que pueden parecer pequeños y poco significativos. Pero según nos confirma el autor, "los hábitos se transformarán en resultados extraordinarios si tienes la voluntad de mantenerlos durante varios años. Todos tenemos que lidiar con contratiempos y retrocesos pero, a la larga, la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros hábitos". 

Así pues, lo más difícil es conseguir que un buen propósito se convierta en hábito. Y por eso hay que empezar con pequeñas metas alcanzables en tu día a día. ¿Quieres ahorrar dinero? Empieza por ahorrar unos pocos euros cada día. Puede que no parezcan gran cosa, pero a final de año puedes tener una suma importante. Y lo mejor, habrás adquirido el hábito, lo que te puede llevar a aumentar tus ahorros en el futuro.

Este es el poder de los hábitos atómicos. Todo empieza por dar un pequeño paso, repetirlo al día siguiente y, al poco tiempo, convertirlo en una acción recurrente que te llevará al éxito. ¡Tienes que probarlo!

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