Puede que nuestra cabeza no siempre esté para lecturas intensas, tramas complejas o mundos fantásticos con nombres impronunciables (aunque, para qué mentir, los disfrutamos como los que más). Puede que, a veces, lo único que necesitemos sea una lectura ligera, con la que poder tumbarnos y sumergirnos en una historia envolvente y fácil de seguir.