Con ‘La Toffana’, Vanessa Montfort se adentra en la fascinante oscuridad de la Roma del siglo XVII para recuperar la historia de una mujer envuelta en misterio, controversia y leyenda: Giulia Toffana. Ganadora del Premio Primavera de Novela 2025, esta obra cautiva desde la primera página por su poderosa mezcla de intriga judicial, reconstrucción histórica y una profunda exploración psicológica de sus personajes.
En la Roma del Papado, marcada por la opresión y el esplendor barroco, Giulia Toffana y su círculo más cercano son detenidas por el Santo Oficio, acusadas de liderar una red de envenenamientos. Detrás de la fórmula del temido Acqua Toffana se esconde un juramento: liberar a las mujeres atrapadas en matrimonios abusivos en una sociedad que les niega el derecho a decidir. Mientras el joven inquisidor Stefano Bracchi investiga el caso, se enfrentará a dilemas éticos que pondrán en duda todo lo que creía.
Ambientada en la Roma del siglo XVII, una ciudad atrapada entre la efervescencia científica y artística y la represión institucional más férrea, Montfort estructura la narración de forma no lineal, alternando con precisión capítulos centrados en el proceso inquisitorial contra Giulia en 1659 con episodios del pasado que revelan el origen de la red clandestina que lideró. Esta elección narrativa —que exige al lector atención constante— añade una dimensión de suspense muy efectiva, pues el juicio avanza al mismo tiempo que se desvelan los motivos, las heridas y las decisiones que llevaron a Giulia y sus cómplices ante el Tribunal del Santo Oficio.
Considerada por algunos como una asesina en serie y por otros como una heroína clandestina, Giulia Toffana es el eje central de la historia. Científica rigurosa, hija de una alquimista ejecutada, y madre de una astróloga, es el fruto de una genealogía de mujeres marcadas por la violencia patriarcal y el conocimiento prohibido. Su evolución moral está marcada por el trauma heredado —su madre, Theofania d’Adamo, fue condenada y ejecutada—, y por una decisión ética que nunca se presenta como fácil ni libre de consecuencias: ayudar a otras mujeres a través del veneno. Este elixir, indetectable, se convierte en herramienta de justicia doméstica en una época en la que el sistema legal protegía a los maridos violentos y anulaba por completo la voz femenina.
La construcción de los personajes es uno de los grandes aciertos de la novela. Giulia está lejos de ser una figura unidimensional: su inteligencia, su capacidad científica, su frialdad estratégica, pero también su vulnerabilidad, sus dudas y su deseo de proteger a otras mujeres, conforman una protagonista compleja y profundamente humana. Le acompañan figuras femeninas igualmente memorables: Gironima Carrozzi, su hija astróloga, aporta una visión sensible e intuitiva; Giovanna de Grandis, exprostituta y pieza esencial de la red, aporta fuerza, pragmatismo y una lealtad inquebrantable. Incluso Theofania d’Adamo, la madre ejecutada de Giulia, cuya figura gravita como una sombra constante, se convierte en símbolo del conocimiento y la rebeldía femenina transmitidos en secreto de generación en generación.
En el lado opuesto del conflicto, el inquisidor Stefano Bracchi representa la tensión entre el deber institucional y el conflicto moral. A medida que avanza el proceso, su mirada hacia Giulia y su mundo se transforma, revelando dudas éticas y una lucha interna que añade más matices al relato.
La novela plantea una pregunta esencial que jamás se responde de forma explícita: ¿fue Giulia una asesina sin escrúpulos o una aliada silenciosa en un mundo que negaba a las mujeres cualquier forma de justicia? Uno de los mayores logros de Montfort es su capacidad para evitar juicios categóricos. La ambigüedad impregna cada página: ¿fue Giulia una justiciera o una criminal? ¿Hasta qué punto es legítima la justicia por mano propia en un sistema que condena a las víctimas y absuelve a los agresores? Esta ambivalencia convierte a ‘La Toffana’ en una novela que, más que ofrecer respuestas, plantea preguntas incómodas, invitando al lector a posicionarse ante dilemas éticos complejos.
Uno de los ejes temáticos más potentes de ‘La Toffana’ es la violencia estructural que padecían las mujeres en la Roma barroca: una ciudad controlada por el papado, donde el patriarcado se imponía mediante leyes, religión y castigos ejemplares. Frente a ese sistema cerrado, la red de Giulia actúa como una resistencia silenciosa, clandestina y profundamente peligrosa. En este contexto, el veneno no es sólo un arma, sino también un símbolo de autonomía, de desesperación y de rebelión.
Montfort se apoya en una sólida labor de documentación, recurriendo incluso a las actas originales del juicio. Esta fidelidad histórica, sin embargo, no resta libertad creativa a la autora, que recrea con minuciosidad la atmósfera opresiva de la época: callejones oscuros, laboratorios alquímicos ocultos, interrogatorios inquisitoriales, y una tensión latente entre ciencia y superstición, entre el poder de la Iglesia y los saberes femeninos considerados heréticos.
La prosa de Montfort es precisa, elegante y envolvente. La narración en tercera persona ofrece un enfoque coral, combinando momentos de introspección con otros de tensión. Aunque en algunos tramos el ritmo se ralentiza debido a la cantidad de personajes y detalles históricos, la novela mantiene su capacidad de generar interés gracias a su atmósfera densa, su profundidad emocional y sus dilemas morales.
‘La Toffana’ no es simplemente una novela sobre crímenes cometidos en la sombra. Es una reflexión sobre el poder, el conocimiento femenino, la herencia emocional y la frontera difusa entre la justicia y la venganza. Con personajes memorables, una ambientación rigurosa y una trama que oscila entre el rigor documental y el suspense de un thriller judicial, Montfort ofrece una historia vibrante que trasciende el género histórico para convertirse en una alegoría sobre la lucha contra la opresión.