¿Cómo huir del síndrome del niño hiperregalado y vivir una feliz Navidad con niños?

La psicóloga infantil María Luisa Ferrerós nos da las claves para estos días

La Navidad es ese momento especial del año en que estamos más cerca de los nuestros. Las reuniones familiares son las protagonistas y no faltan los regalos para expresar cuánto valoramos a nuestro entorno. Y, claro, los peques de la casa son quienes más disfrutan de estas fechas y de todos sus rituales.

Pero siendo padres también queremos ir con cuidado con los mensajes que les transmitimos y cómo les estamos educando: ¿cuántos regalos son demasiados? ¿Cómo evitar ese juguete que aparece abandonado en una esquina porque a nuestro hijo ya no le interesa? El síndrome del niño hiperregalado es real y en este post lo abordamos para que puedas vivir una feliz Navidad junto a tus hijos sin preocuparte.

Contamos además con la ayuda de María Luisa Ferrerós, psicóloga infantil y autora de libros sobre crianza como Dame la mano para saber afrontar estas fechas desde una paternidad responsable. ¿Nos acompañas?


¿En qué consiste el síndrome del niño hiperregalado? 

Se trata de una sobreestimulación propia de las fechas navideñas: los niños reciben regalos en nuestra casa, cuando visitan a los abuelos y en la comida con los tíos. Son demasiados regalos en pocos días y los niños no tienen capacidad para procesarlo. Así que ante la avalancha de juguetes es bastante común que pierdan pronto el interés por el nuevo juguete (porque saben que pronto habrá uno aún más nuevo), que no sean capaces de mantener la atención, que no aprecien lo que tienen ni se diviertan, que siempre quieran esa otra cosa y que en resumen no sean capaces de mostrar gratitud o ser felices con lo que tienen, además de desarrollar una baja tolerancia a la frustración. Es bastante normal, ya que como adultos vivimos en una sociedad de consumo y es muy fácil transmitir esas dinámicas a nuestros niños aunque apenas nos demos cuenta. 

Por eso es importante dar un paso atrás y ver cómo el exceso de regalos, aunque se haga con buena intención, puede acabar teniendo efectos negativos en el desarollo de nuestros niños. ¿Cómo corregirlo? Desde la Universitat Oberta de Catalunya señalan una fácil estrategia para dar en el clavo, la regla de los cuatro regalos. Se trata de limitar la cantidad de detalles que les damos a no más de cuatro, y que cada uno de ellos se inscriba en una de las siguientes categorías: algo para leer, algo para ponerse (ropa, zapatos, un reloj...), algo que realmente necesiten (como esas nuevas bambas para jugar a baloncesto en el colegio) y finalmente algo que les haga ilusión (ese juguete que han pedido en la carta a Papá Noel y también en la de los Reyes). 

¿Qué más podemos hacer para afrontar de una forma sana junto a nuestros niños todo lo que nos traen estas fiestas? Le preguntamos a nuestra psicóloga infantil, María Luisa Ferrerós. ⤵️  


¿Como psicóloga nos puedes explicar en qué consiste el síndrome del niño hiperregalado y qué efectos tiene a medio y largo plazo para nuestros hijos?

Es lo que se conoce como la generación de niños que por diferentes motivos reciben más de 3-4 regalos por estas fechas, que en lugar de escribir una carta van subrayando los catálogos, y entre los regalos de las diferentes casas (padres, abuelos, tios, padrinos) se juntan con muchos regalos que luego no son capaces de asumir. Los abren de forma compulsiva y acaban jugando con las cajas...

¿Cómo podemos combatir eso? ¿Recomiendas algunas alternativas para hacer regalos a los niños esta Navidad sin contribuir al exceso que mencionábamos?

Yo aconsejo buscar un centro de interés y que todos los regalos formen parte de uno solo. Por ejemplo: la casita de muñecas, el parking de coches, la bicicleta y una cocina con sus complementos... se dividen entre las diferentes casas donde los niños van a recoger sus regalos y se organiza como una búsqueda del tesoro, con diferentes pistas que van dejando los Reyes Magos o Santa Claus en función de sus habilidades y personalidad.

Si pensamos en una bicicleta, patinete o similar, pues en una casa se encuentra la rueda, en otra el manillar, en otra el casco, los pedales. Y luego hay que montarlo todo y al final tendrá su bicicleta. Será solo un regalo, que ha tenido que buscar y construir y del que se va a acordar siempre.  

Al escribir la carta hemos de ayudarles a pensar en tres juguetes y cuál sería el que más les gustaría y por qué. Teniendo en cuenta que: 

  • uno de esos juguetes NO se lo van a traer para educar la tolerancia a la frustración —ya que no tenemos un mando a distancia en el que podamos pedir todo lo que queramos, así como a veces piden cosas que no son adecuadas por edad u otra razón 
  • uno será el que le traerán
  • otro será un regalo sorpresa que formará parte de la búsqueda del tesoro —de esta forma vamos educando la aceptación de lo que la vida nos trae 
  • un cuarto regalo que sea siempre un libro, que podáis leer juntos y que refuerce el centro de interés  

En un plano más general, ¿cómo recomiendas que desde la familia nos aproximemos a la Navidad cuando hay niños en casa, tanto desde el punto de vista emocional como desde el comercial, con los regalos? 

Creo que es una época para trasmitir valores, para estar con ellos, compartir momentos juntos, decorar la casa y  el árbol, hacer galletas juntos, para ir a llevar juguetes que ya no utilizan para otros niños que no tienen, participar en acciones solidarias... y también para compartir momentos con la familia, abuelos, primos, tíos.

Para evitar este síndrome del niño hiperregalado hay quien recomienda hacer regalos pequeños o prácticos. ¿Crees que es una buena opción? 

Centrar el interés en la calidad y no en la cantidad de regalos tal como he explicado, regalos pensados, juguetes para formar y desarrollar sus habilidades es el mejor enfoque. Los libros suelen ser una muy buena opción para reforzar conceptos, ilusiones, metas y proyectarse en el futuro. Siempre los recomiendo. 

Después de la Navidad, volvemos a la rutina y las obligaciones con los niños. ¿Nos puedes dar algunos trucos para motivar a nuestros peques y que empecemos bien el año con ellos? 

La Navidad siempre ocasiona un poco de caos en las rutinas infantiles pero también nos da un poco de respiro, de tiempo de más calidad para introducir rutinas nuevas, reflexionar sobre qué cosas podemos mejorar y juntos proponernos nuevos propósitos.

Recomiendo la técnica del frasco de los deseos: con un pote de cristal y unos cuantos post-its de colores, podemos juntos ir escribiendo nuestros deseos, ilusiones, proyectos y objetivos para el 2022. Luego cada semana sacamos uno y lo tenemos como objetivo, pensando cómo podemos conseguirlo, qué cosas hemos de cambiar, qué debemos aprender para esforzarnos en ello. 

En tu último libro Dame la mano explicas cómo se puede transformar la vida familiar a través de la conexión emocional. ¿Nos puedes contar algo más de lo que encontraremos en sus páginas? 

En Dame la mano váis a descubrir cómo establecer esta conexión emocional con vuestros hijos y cuáles son las prioridades emocionales que construyen el hilo conductor de los vínculos afectivos en la infancia y adolescencia.

Con ejemplos prácticos. Los hijos buscan la seguridad y cuando ellos están creciendo hay muchos momentos de incertidumbre, de miedos que comparo con los momentos de turbulencias de un avión, en los que el piloto sale a dar seguridad diciendo que esta todo bajo control. Esa imagen es la que nos ha de guiar cuando estamos en un momento de conflicto familiar. Nosotros hemos de ser el piloto del avión y dar ese mensaje de seguridad.  


Y con esta metáfora, lectores, llegamos al final de este post. Nosotros hemos tomado buena nota de los consejos de la psicóloga y ahora tenemos unos cuantos trucos nuevos en la manga para navegar de forma segura estas Navidades con niños. 

Por si acaso le pediremos a Santa Claus que nos deje el libro debajo del árbol, para empezar el 2022 con más claridad y más recursos para cuidar a nuestros peques y darles todo lo que se merecen. ¡Que tengáis una feliz #NavidaddeLibros! 

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