Posiblemente la crítica dirigida a la burocracia más certera, afilada e hilarante de la literatura rusa.
El planteamiento es tan sencillo como inaudito: un buen día, paseando junto a su esposa por una galería comercial de la más importante avenida petersburguesa, el funcionario Iván Matvéich es engullido vivo por un cocodrilo que se encuentra expuesto como atracción turística. A pesar de...














