La felicidad aparece cuando dejamos de buscarla
Al escritor londinense Sam Calloway le han roto el corazón. Para recomponerse, se refugia en el apacible pueblo francés de Chaumont, donde el manso aroma de las cafeterías inunda las calles de piedra y las flores adornan las ventanas. Allí conoce a Agnès, una mujer indómita con quien surge una complicidad inesperada. Podría ser el comienzo de...








