¿Qué hagoyo, Richard Casey, ingresado en el hospital? Todo es culpa del síndrome AAATO (Alguien Allá Arriba Te Odia).
Pero espera: ¡aún no estoy muerto! O sea, mi deber consiste en darle vidilla a todo esto. Así que dedico mi tiempo a asustar a los visitantes del pabellón, irme de farra con el tío Phil y jugar a cartas. Sylvie -la hermosa quinceañera de la habitación 302- piensa como...








